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Ya Basta… El Ego Como Estrategia

mayo 18, 2008

Patrick Süskind, en su novela cumbre “El Perfume” tiene una escena en la que, con apenas una gota de su esencia maestra, Jean Baptiste Grenouille se transforma en un semidios capaz de despertar las más interesantes y brutales pasiones de una sociedad parisina que, unos segundos antes, sólo tenía en mente su muerte bajo los instrumentos más inhumanos de tortura. Y es que hay una extraña necesidad egocéntrica del ser humano en creer que, bajo el discurso y una actitud imperativa, todo aquel que le escuche caerá en la dinámica de sus intenciones. Déjeme explicarle.

El “Ya basta” de la Presidencia de la República en estos últimos días como consecuencia del evidente rebase (por la izquierda, la derecha y cualquier otra dimensión) que el narcotráfico le ha hecho a las fuerzas del Estado tiene una razón primordialmente psicológica. Es inocente pensar que la intención de Calderón al exigirnos a todos -sociedad, medios y demás incluidos, en uno de los grandes tropiezos de su administración- un alto en la dinámica del crimen organizado se debe a una inequívoca fe en su poder de persuasión. La realidad es que está quedando en evidencia lo que, durante meses, hemos repetido en casi todos los espacios: la estrategia del gobierno en contra del crimen organizado no tiene pies, cabeza, cuerpo o mente. Es un plan plagado de buenas intenciones pero que se niega a dar el paso y asumir los costos de entablar una verdadera guerra frontal en contra de esta nueva forma de terrorismo mexicana (Ciro Gomez Leyva dixit) que es el narcotráfico. Ya viene el dinero que el Congreso de Estados Unidos aprobó (400 millones de dólares) para la iniciativa Mérida en apoyo a la lucha en contra del crimen organizado, pero ¿es suficiente? Se lo pregunto porque esta dinámica discursiva de, otra vez, ponderar la lucha contra el narco a cualquier otro proyecto de gobierno -en el olvido quedó el lanzamiento del programa “Vivir Mejor”- se da como consecuencia evidente de la muerte de Edgar Millán, Esteban Robles, Aristeo Gómez y Roberto Velasco. ¿Era necesario ponerle nombres célebres a los miles de muertos para endurecer el discurso? O, más triste aún, ¿es sólo el discurso el que se endurece? Esta dinámica egocéntrica no puede responder por una estrategia que brilla por su ausencia en espera de que, por simple decreto, el narco se acurruque en su esquina y pida perdón por haber ofendido al Estado.

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One comment

  1. Carlos, interesante el punto de vista y decepcionante la poca capacidad que el Estado mexicano muestra en la lucha contra del crimen organizado.
    Me quiero centrar en una frase que escribes, una cita, “… de esta nueva forma de terrorismo mexicana (Ciro Gomez Leyva dixit) que es el narcotráfico.” comprendo la necesidad de conceptualizar lo que esta pasando en México pero creo un error muy grave querer colocar etiquetas que no corresponden a la realidad. El terrorismo (Broffman, Laqueaur, de la Calle, Reinares, Wlkinson, etc) tiene un componente político que se distancia de los objetivos económicos de las actividades del crimen organizado, a la ola de violencia que se esta dando de ninguna forma se le puede llamar terrorismo, afortunadamente en nuestro país por el momento no existe esta forma de violencia política que en mas de un caso ha estado vinculada al crimen organizado pero que no es nuestro caso. Me parece que hay que ser adecuados con los conceptos y no confundir a tus lectores.
    Un atento saludo



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