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El Regreso del Doctor Indiana Jones

junio 3, 2008

Por: Enrique Lores

Han pasado diecinueve años desde que vimos al doctor Henry Jones Jr. cabalgar hacia el horizonte, después de haber tenido entre las manos el santo Grial, el tesoro más preciado de la mitología caballeresca de la Edad Media. En 1989 Indiana Jones y la Última Cruzada igualó en calidad y emoción a Cazadores del Arca Perdida, que es, sin duda alguna, la mayor representante del cine de aventuras de todos los tiempos.

Por ahí del año 2003, Lucas y Spielberg llegaron a la conclusión de que una cuarta película de Indiana Jones no era mala idea. Se revisaron varias historias y el proyecto casi se viene abajo porque los guiones (uno de ellos de Frank Darabont) no llenaban las expectativas de las dos grandes instituciones en el cine de fantasía.

El guión terminó escribiéndolo David Koepp, constante colaborador de Spielberg y responsable de bodrios como La Muerte le Sienta Bien, La Guerra de los Mundos, La Ventana Secreta y Zathura. Cuando vi su nombre en grandes letras tuve esperanza, porque siempre me ha parecido un guionista que escribe lo que Spielberg le dicta y, siendo Indiana Jones, Spielberg y Lucas no podían perder el rumbo…

¿O sí?

Si no has visto Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, te recomiendo que te detengas aquí y vayas a verla, porque nunca me ha gustado hacer una crítica sin utilizar elementos clave de la película que podrían echarte a perder la experiencia por completo. Si ya la has visto sigue leyendo, lo que continúa es mi opinión, mi dolor y mi queja.

¿El sombrero de Indy estuvo casi veinte años colgado en un perchero para… esto?

Dejemos de lado lo obvio. Indiana Jones es un viejo de setenta y aun así se columpia con su látigo, salta de un jeep a otro y es capaz de moler a golpes a soldados rusos veinte años menores que él. ¡Es Indiana Jones, por amor de Dios! No nos quejemos de eso. Digo, una película de un Indiana viejo y reflexivo, que ya no puede hacer lo que antaño hacía, hubiera sido muy interesante… pero caray, Lucas es incapaz de eso. Entonces tomé asiento con el entendido de ver a un anciano en acción. Ya dándole a Lucas y a Spielberg esa licencia ¿qué podía salir mal?

Dos palabras: casi todo.

Desde el complejo de “recordemos la primera película hasta el cansancio”, hasta el “comentemos algo sobre Las Crónicas del Joven Indiana Jones ahora que lo estamos sacando en DVD”, pasando por hacer formas contrarias de los chistes de las primeras películas (“si quiere hacer arqueología salga de la biblioteca”), esta nueva entrega es todo un desorden. Poco reminiscente de los capítulos anteriores, es incapaz de nuevos logros que la conviertan en una verdadera y original película de aventuras.

Claro, los clichés están ahí: los barrancos, las cascadas, los insectos asesinos, el amigo traidor, los rusos malévolos, los disparos, las entradas secretas, los datos en clave, los acertijos. Todo eso era una novedad cuando Cazadores del Arca Perdida llegó a los cines. Pero no se puede contar una historia de Indiana Jones donde el objetivo sea la ciudad de “El Dorado” cuando apenas unos meses atrás Ben Gates buscó exactamente lo mismo en El Tesoro Perdido 2: el Libro de los Secretos (y, desde mi punto de vista, logrando una mejor película de aventura.)

Pero bueno, ¿qué me molestó tanto de Indiana Jones? Precisamente eso, que es Indiana Jones. La misma historia en manos de otro héroe, de otro filme, quizá hubiera sido igual de infame pero sin duda alguna mucho menos ofensiva. Y creo que la mayor injuria puede resumirse en una sola palabra: aliens.

Indiana Jones buscó artefactos religiosos, buscó las piedras mágicas de un pueblo hindú, buscó la Atlántida… Y por mágico que todo ello resultara, concordaba con la suspensión de la incredulidad. Veíamos a Indiana junto a esos artefactos y nos la creíamos. ¿Pero ver a Indiana Jones frente a un platillo volador? Peor aun… ¡un platillo volador que surge de la base de una pirámide Inca! Lucas tuvo la “original” idea de que fueron los extraterrestres quienes construyeron las pirámides (o enseñaron a los antiguos cómo hacerlo.) La base de Indiana Jones dejó de ser una historia bíblica, una leyenda medieval o un mito griego y se convirtió en el ridículo cliché del superficial esoterismo contemporáneo.

Es una película entretenida, sin duda. Hay peligro, enfrentamientos, emoción… pero actualmente las películas no entretenidas son contadas, ya cualquiera puede hacer un filme para pasar el rato. Pero ésta es Indiana Jones, toda una cultura cinematográfica. Parece ser que Lucas, a partir de que engordó y encaneció, se impuso el reto de destruir sus propias historias, aplastar sus propias leyendas. Tanto es su confianza en la torpeza de los fans, tanta fe tiene en que sus seguidores se van a tragar lo que les entregue, que ya es poco el esfuerzo que pone en siquiera conocer y reconocer a sus propios personajes.

Cuando comenzaron a correr los créditos me sentí con el alma en el piso. Spielberg y Lucas hicieron una mezcolanza entre Indiana Jones, La Guerra de los Mundos y Encuentros Cercanos del Tercer Tipo. Seguramente fue idea de Spielberg, siempre obsesionado con los extraterrestres. Los metió a la fuerza en Inteligencia Artificial (extraterrestres con televisiones en la cara, ¡pobre Kubrick!) y ahora los mete a la fuerza en esta otra película. Y los marcianitos no llegan solos, vienen acompañados de esqueletos magnéticos; una antagonista que lee la mente; un arqueólogo enloquecido; el personaje de Marion, totalmente sobrado (pero reminiscente de los mejores años de Lucas); un cráneo que hipnotiza; una secuencia sobrada y sin razón que tiene que ver con una prueba nuclear; una pirámide tragándose todo lo que le rodea (¿sólo yo la sentí cínicamente parecida al final de La Momia Regresa?) y finalmente, por si no había quedado claro que E.T. es parte básica de este filme, un extraterrestre verde de ojos grandes y dedos largos, en vivo y a todo color.

Spielberg y Lucas han demostrado que, sin duda alguna, el dinero mal manejado puede llegar a comerse el cerebro. Dos jóvenes entusiastas sin presupuesto crearon algunas de las mejores películas de ficción en la historia del cine. Ahora viejos y nadando en dinero, son incapaces de pegar dos secuencias sin meter la pata una y otra y otra vez.

Esperaba que Indiana Jones escapara al destino de La Amenaza Fantasma en donde Lucas se convirtió en un verdadero Rey Midas en lo contrario. No lo logró, también el afamado arqueólogo era oro que, bajo las manos de un triste creador, quedó convertido en… ya ni para qué decirlo.

¡Un abrazo!

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One comment

  1. Se entiende el dolor de los fanáticos del cine churro, pero, ¿no es eso por lo que vamos al cine?, no es ese el efecto que buscamos al salir, simple y sencillo poder decir que alguien más tiene por fin las agallas (de la mano con la decadencia de su edad), de llevar al público embelesado sus pésimas ideas.

    Respetando el dolor de los fieles seguidores de trabajos otrora turbadores, se puede sonreír solo de pensar que: La vejez nos alcanza a unos, capitalmente a los que enloquecen primero.

    Estimado Enrique Lores, gracias por recordarnos que a todas las edades se nos puede partir el corazón de infante enamorado por las buenas historias llevadas a la pantalla grande que en sus mejores días nos llena de verdadero arte.

    Un gran abrazo. M. J.



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