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TV. La creatividad ha muerto.

junio 9, 2008

Tengo que confesar una cosa antes de empezar este post. Me mantengo lo más alejado posible de Televisión Azteca y sus programas. ¿Por qué? Porque me aprecen una absoluta aberración dentro de la televisión y, más triste aún, una entera decepción después de haber tenido entre sus manos a algunos de los escritores, directores y productores más talentosos de la televisión mexicana como Epigmenio Ibarra y todo su equipo. Y hoy, al abrir la sección de espectáculos de Milenio Diario, reconfirmo el profundo desprecio que siento por lo que en la televisora del Ajusco se decide. ¿Por qué?

Ya alguna vez hace meses, me encontré -por error y de manera involuntaria- con su programa La Niñera, que no es una adaptación, sino una copia barata y muy mal hecha de aquella serie protagonizada por Fran Drescher y que incluyó hasta una película después. Imaginen mi indignación cuando veo que todo es, en sí, una copia con carbón mal hecha de esa comedia. Hoy, la fórmula parece repetirse de una manera aún más grotesca. El éxito que la serie de ABC Desperate Housewives ha cosechado alrededor del mundo, ya empieza a tener sus primeros frutos podridos. Hoy arranca por la noche un programa que se titula Amas de Casa Desesperadas en lo que parece ser el ataque de originalidad más brutal de TV Azteca -favor de leer con sarcasmo- y una demostración más del por qué nuestro país está como está.

La televisión es un reflejo interesante de los aconteceres de una sociedad. Eso no lo digo yo. Es una tesis de Marshall McLuhan. Y bastante tiene de cierto pues uno puede medir la temperatura social si prende el primetime en cualquier país. Así como en España el recuerdo de épocas tiránicas y el difícil paso hacia la modernidad y la transición democrática se sienten en sus series, o el impresionante movimiento cosmopolita europeo se puede encontrar en la televisión británica, también México puede ser definido por ese pequeño horario. Lamentablemente, la definición tiende a ser la misma que hace más de 40 años. Y, si bien hay intentos por actualizar la dinámica televisiva, todos pasan necesariamente por dos problemas: o son un refrito de series creadas para otra cultura (Y, ¿ahora qué hago? no es más que una descarada, y muy mal hecha, adaptación de Curb Your Enthusiasm; Es de noche y ya llegué parece un triste intento por emular Late Show With David Letterman) o, más triste aún, parecen querer contar historias que sufren de una crisis atemporal en medio de la necedad de maquillarlas con temas de moda superficiales, como El Pantera.

Pues ahora ya tenemos un elemento más para demostrar que nuestra televisión no funciona. Llega este nuevo refrito que, me imagino, tendrá dos opciones para seguir su camino. O copian integramente los conflictos y los capítulos de la serie original o, más triste aún, juegan a la adaptación idiosincrática de las amas de casa mexicanas. En la primera opción, estará totalmente ilógica y ajena a lo que un público mexicano puede o quiere ver, pues para ello recurren a la serie original sin que le rompan la dinámica visual y auditiva. Sería como si alguien te dijera que estás comiendo papas fritas aunque a tí te sepan a dulce de mango. Si optan por la segunda opción, será aún peor, pues los conflictos reales de las amas de casa mexicanas nunca los han podido entender los ejecutivos y escritores de las televisoras. Por eso seguimos viendo las mismas telenovelas, con los mismos giros de tuerca (que, me imagino, pierden el concepto de tan predecibles), las mismas palabras, los mismos llantos, las mismas ideas. O, dígame una cosa, ¿usted se imagina a Lucía Méndez como una ama de casa que tendrá que sortear un adulterio y que, para hacerlas más palpables, tenga que trabajar el doble para mantener una casa, sortear hijos, fungir como el recurso unificador de una familia, visitar a la abuela, organizar comidas e intentar entender el por qué del aumento del costo de vida en un país que parece buscarse en sus miles de identidades perdidas? No, ¿verdad?

¿Por qué, le pregunto a Usted, países como Colombia, Argentina y Brasil se la pasan produciendo nuevos conceptos, nuevas historias y creciendo como pocos en materia televisiva, mientras en México nos limitamos a copiar e importar conceptos? Vea usted un momento la televisión mexicana y analice su triste realidad. Ni las series buenas, como Los Simuladores son originales mexicanas. Mucho menos las malas o los reality shows. ¿No estamos hartos de importar? ¿Acaso nadie entiende que los conceptos se crean para culturas y públicos extremadamente diferentes al mexicano? Talento existe en este país y en exceso. Escritores, Actores, Directores, Editores… Y ni empecemos a revisar las opciones visuales y naturales que nos ofrece el país. ¿Por qué no estamos produciendo nuestras propias series de acción e históricas? ¿Dónde están las propuestas de miniseries mexicanas que, año con año, algún estudiante, algún creador o escritor independiente presenta en los festivales? ¿Dónde queda el espacio para los de casa, si los grandes horarios -y también los chicos- quedan en las manos de Rebelde Way, Café con Aroma de Mujer, The Biggest Loser, The Nanny, Desperate Housewives, The Late Show, Curb Your Enthusiasm, Yo Soy Betty La Fea, Kung Fu y otros tantos conceptos mexicanizados sólo en el nombre, pero no en la esencia ni en sus contenidos? ¿Hasta cuándo permitirá el público esta falta de respeto diaria que los medios le hacen?

Hay una crisis brutal de originalidad. Pero no está en el talento de los escritores. Está en los ejecutivos. Por eso los grandes se quieren ir y tocan puertas en otros lados. Por eso Capadocia se tuvo que hacer con HBO. ¿Se imagina Usted la maravilla que hubiera sido que Televisa o TV Azteca se hubieran animado a producirla? Por eso el talento empieza a buscar lugar en otros lugares. Pero hasta que no pongamos un alto, como audiencia, a tan bajo nivel de calidad en la producción, nos seguirán endilgando las peores porquerías. Porque la comodidad de aquellos que producen se basan en el conformismo de los ratings asegurados. Así las cosas en la televisión esta semana. Sean sanos, no vean este estreno de TV Azteca.

Saludos,
D

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8 comentarios

  1. Vaya… iba a ponerme a escribir un artículo a este respecto, pero qué bueno que te me adelantaste, porque el tema, de tanto darle vueltas, hace que me duela la cabeza (y en serio…)

    Si alguien me hubiera hablado de un “Esposas Desesperadas” a la mexicana, me hubiera imaginado lo que mencionas… la señora que todos los santos días lucha por estirar el presupuesto, se tiene que dividir en varios trabajos mal pagados y someter a las exigencias de una vida “moderna” que ni la comprende ni le tiene la más mínima consideración (caaaaaaray… ¿no seré yo una de ésas?). Por supuesto que algo así no pegaría en tele, donde dan por sentado que nos gustan los cuentos de princesas a la Lady Di.

    Pero, con la lectura de un manualito sobre telenovelas mexicanas (que, espero no equivocarme, publicó editorial Clío), la verdad es que aquí tenemos una larga, larga tradición de copiar a los vecinos. Ya desde los años 60 nos daba por adaptar los grandes éxitos de otros países. Lo que sucede es que entonces lo copiado se mezclaba con alguna que otra obrita original, o bien con nuestros auto-refritos (las múltiples versiones de Corazón Salvaje o Yesenia). Ahora, parece que todo necesita ser fórmula probada, y en el extranjero.

    Por cierto, ese manual me ayudó a comprobar que mis recuerdos no me traicionaban: a finales de los setenta, se hizo en México una telenovela de vampiros: Bella y Bestia.

    Las producciones históricas, como me contó una investigadora que ha trabajado en ellas, no son muy favorecidas por las televisoras porque salen muy caras y recaudan más o menos lo mismo que una telenovela normal. Pero podríamos agarrar otras opciones, con dos dedos de cerebro y un poquito de dinero. ¿Por qué, por ejemplo, no adaptar como serie la novela de fantasía mexicana Staurofila? Un dragón de caucho (caray, si hasta el de Fritz Lang en los Nibelungos convencía), ropa de teatro, escenarios naturales y ya la hicimos. O, si queremos salir un poco del país, como cuando se llevó a telenovela la novela Madre Noche (no la llegué a ver, pero me contaron) con Sergio Bustamante y Connie de la Mora, me parece, me di cuenta de que para escenarios adecuados, las historias de Ursula LeGuin Países Imaginarios podría convertirse en miniserie perfectamente teniendo como escenario las afueras de Monterrey.

    Bueno, ya basta de soñar. La mayor parte de quienes hacían la Hora Marcada, que a mí en lo personal me agradaba mucho, están ahora fuera del país y aprovechando las oportunidades que aquí no les quisieron dar. Ahora sí que nadie es profeta…


  2. El problema no es que falten historias. Es que no existe la confianza de los grandes ejecutivos. Y, además, hay una especie de fantasma detrás de estas ideas que hacen pensar que, en verdad, son producciones imposibles de costear, cuando la producción con los nuevos medios digitales se ha democratizado en exceso y permite reducir los costos brutalmente sin sacrificar absolutamente nada de calidad visual. La cosa es llevar esos proyectos ya hechos para que, desde la trinchera de la producción independiente, se demuestren las capacidades que existen en México.

    No recuerdo esa historia de vampiros que comentas. Revisaré la enciclopedia en cuanto la compre, porque ya me recordaste que la tenía entre los libros por comprar. No sé si tengas la edición hecha por Álvaro Cueva que es la que, a mi parecer, resulta más completa.

    La fantasía y la magia se llegó a tocar, si mi mente no me falla, con relativo éxito y originalidad (según los cánones y estándares de la televisión nacional) en aquella novela “El Extraño Retorno de Diana Salazar” con, me parece recordar, Lucía Méndez. Antes de que aceptara cosas como esta serie que ahora nos ocupa a escribir un poco.

    Saludos,
    D


  3. Si bueno, pero se te olvida mencionar que esto no es nada nada nuevo, ya que hace algunos años sacaron una serienovela, o no sé como llamarla, llamada “Una Familia con Ángel” que fue una copia exacta en cuanto a diálogos, contenidos, circunstancias, tramas, problemáticas y … toooooodo, de la vieja serie norteamericana “Who is de Boss”.
    Que, cabe destacar, la versión mexicana por obvias razones fracaso duriiiiisimo…

    Saludos.


  4. Exactamente es como nació Tv Azteca, “adaptando”. No recuerdo bien el nombre del programa, pero creo que se llamaba “Paco” o algo así que era simplemente “Mad About You”, ya Barry comentó acerca de “Whos The Boss”, podemos ver la tropicalización de “Ventaneando” y el Talk Show de Jaime Camil y demás fracasos televisivos.
    No fue casualidad que estas producciones calca, por así decirles, se llevaran acabo al inicio de la nueva Tv Azteca, pues; como tú dices Drago, los grandes ejecutivos –ejem..Salinas Pliego.. ejem ejem– (entre otros más) no quisieron arriesgar su inversión inicial en el canal y compraron los formatos a las cadenas estadounidenses, ya que había un éxito comprobado.

    ¿Qué fue lo que pasó? El éxito que se había comprobado era un éxito con un target totalmente diferente.
    ¿Qué fue lo que pasó? Tv Azteca compra las series y las dobla al español, al resultarle mucho más barato.

    Las buenas ideas se copian, dicen por ahí. Sinceramente, no vi las series que sacó al aire Televisa más que Sexo y otros secretos; me pareció una producción estupenda, y aunque muchos lo tachabana de “mezlca entre Sex and the City, Friends, Desperate Housewives y Mirada de Mujer” me pareció una propuesta excelente ya que ilustraba bien el status de las protagonistas. Totalmente creible y con una excelente producción por parte, creo, de Benjamín Cann y Andrea Salas.
    No me pareció una mezcla, pero creo que tendemos (como pueblo) a tachar de malo lo que se produce en nuestro país y tal vez por eso se estancó la producción. Bueno, no tiene de malo mezlcar, para mi Friends es una mezcla de Wings, Cheers y Caroline in the City…

    En fin, si van a copiar los del Ajusco esperemos que mínimo lo hagan con calidad, que no sea un golpe al Sr. Cherry.
    Podría seguir escribiendo un libro acerca de esto, pero hay que saber frenar…


  5. Ya ni terminé mi idea inicial por andar de mal vibroso…

    Pasa lo mismo que con “Get Smart” en el cine. Se comprueba un éxito y ya no quieren tomar riesgos (por mínimo que sea) para no implicar pérdida económica.
    Sabemos que desde hace, relativaente, poco tiempo las televisoras mexicanas cotizan en la bolsa, y es donde sacan mayor provecho económico, por increible que suene.
    Y pues si, si se toma un mínimo riesgo con un guión totalmente innovador y prometedor, las acciones de la empresa pueden bajar 0.00001% (no tengo idea de eso) y la empresa puede perder dinero.
    No se como se le llame en el mundo de la decencia, pero yo le llamo falta de huevos (y no por la falta de riesgo precisamente).

    Ahora si, creo que ya.


  6. Enteramente de acuerdo con Uds, Arch y Barry. La dinámica del riesgo es algo en lo que cualquier televisora no se avienta a ciegas. Sin embargo, uno no deja de preguntarse si esto es responsable o no. Bajo una visión empresarial existe siempre la defensa de cuidar los intereses de lo que uno ha invertido. Pero como mmedio de comunicación uno debe tener la responsabilidad de evolucionar y ayudar a la sociedad en su crecimiento cultural. Por ponerles un ejemplo: cada 6 meses, todas las televisoras norteamericanas, británicas, australianas, francesas y demás de primer mundo, se animan a la dinámica del riesgo para convertir sus canales en abanicos de propuestas que atrapen al público. Y los riesgos son mayúsculos pues así como existen las propuestas de público global con temáticas de ficción que van desde lo extravagente y novedoso (Pushing Daisies, Threshold, Studio 60 on the Sunset Strip) hasta la versatilidad de un mismo tema desde otro ángulo (ER, Grey’s Anatomy, Chicago Hope o House M.D.), también se estrenan propuestas de reality shows con públicos absolutamente específicos -y, por ende, mucho más disminuidos- como lo han sido Iron Chef, The Block, Top Desing, Hell’s Kitchen, Queer Eye for the Straight Guy, Extreme Makeover o Art. Esta dinámica de diversidad de temas ha tenido consecuencias sociales visibles en diversos sectores que van desde cosas que parecerían insignificantes como el aumento en el conocimiento gourmet hasta la ruptura de paradigmas histórico-sociales que incluyen la no discriminación de los homosexuales o la eliminación de prejuicios inmediatos a temas asociados erronamente con ciertas imágenes.

    La cuestión es que aquí, en México, seguimos viendo las mismas historias una y otra y otra vez sin que las grandes ni las pequeñas televisoras (unas por exceso de cobardía, otras por falta de recursos) acepten su papel como entes modificadores de la conducta social y, por lo mismo, repetidores de los mismos estigmas que mantienen a México en el estancamiento cultural del medio libro al año, la discriminación y la xenofobia o el patrioterismo irresponsable disfrazado de romanticismo.

    Como generación emergente, la responsabilidad de exigir mejores contenidos es nuestra. Porque no debemos olvidar que, antes que ser negocio, antes que ser un medio de entretenimiento, la televisión nació como medio alternativo y complementario de la cultura y la educación.

    Saludos,
    D


  7. y mientras tanto… seguiremos sin chamba.

    jaja.

    Un abrazo.


  8. Igual se copian algunas ideas los gringos de los mexicanos. El caso más reciente es el de la película “ALGO PASÓ EN LAS VEGAS” (en algunos lugares le pusieron LOCURA DE AMOR EN LAS VEGAS, con CAMERON DIAZ), que copiaron la idea en si de la película mexicana EL INOCENTE (con el mismísimo grande PEDRO INFANTE), que tienen tantas coincidencias que ya me sabía el final. Otras razones por las que no se contratan a escritores mexicanos es por que a veces somos tan malinchistas que preferimos a cualquier gringo antes que a uno de acá. Otros no contratan a escritores mexicanos (ya establecidos, con fama) es porque cobran bastante y son muy conflictivos en el trabajo. Contrario a los gringos, que ya traen su storyboard definido y no lo cambian en el vuelo. Saludos, es mi opinión…



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