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Cinecrítica. Persépolis (Paronnaud y Satrapi, 2007)

julio 6, 2008

Por: Enrique Lores

Este sábado no pude dejar pasar la oportunidad de ver Persépolis, una película animada de origen francés (en coproducción con Estados Unidos) que nos cuenta la historia de una chica iraní y su paso de la infancia a la adolescencia entre las guerras, la muerte y el caos sucedidos en Irán durante casi quince años.

La película comienza en tiempos del segundo Sha de Irán. La protagonista, una simpática y subversiva niña llamada Marjane, vive el cambio político sin entender del todo qué es lo que está sucediendo. Desde su punto de vista escuchamos a adultos hablar sobre marxismo, sobre injusticia, sobre presos políticos. La niña, que sufre lo que vive sin entenderlo de verdad, se refugia en fantasías de ser la última profeta y en conversar con Dios.

Todo en la película tiene un aire de esperanza con la caída del Sha y las elecciones de Irán. Marjane se une a su padre en el festejo, gritando por toda la casa “afuera el Sha” como si tuviera idea de lo que está diciendo. Una niña encantadora y sarcástica, no dejó de recordarme a Mafalda y sus irreverencias. Sin duda alguna, uno de los personajes animados mejor construidos de los últimos tiempos.

Pero con las elecciones llega a Irán el gobierno islámico. En un abrir y cerrar de ojos los presos políticos aumentan, las mujeres son privadas de sus libertades y los seres queridos de Marjane empiezan a morir, causando en ella un profundo sufrimiento que, de nuevo, no termina de comprender. A partir de entonces seguimos al personaje en su camino para pasar de niña a mujer.

La guerra entre Irán e Irak no harán fácil su camino de maduración ni mucho menos las experiencias juveniles que vive en Suiza. El espectador pronto, y sin darse cuenta, se encuentra perdido en el camino del personaje, sufre con ella, sonríe con ella, se divierte con ella. No diré más para que puedan disfrutarla. Aprenderán un poco de la historia de Irán en los últimos veinte años de la mano de un personaje divertido y sagaz que además resulta profundo y reacciona con todo un rango de emociones verdaderamente humanas a los hechos que se suceden a su alrededor.

La película resulta, además, una voz considerable frente a los gobiernos islámicos represivos. En las palabras de los padres de Marjane (y de Marjane misma) escuchamos las profundas protestas ante la ridícula coartación de la libertad sin mayor base que creencias anticuadas de un grupo de gobernantes fanáticos. Aprendemos de primera mano lo que significa vivir en una nación en donde el alcohol está prohibido, la juventud es perseguida, las muestras de cariño público son ilegales y el machismo impera con una fuerza insuperable (las mujeres son obligadas a vestir ropa holgada y cubrirse la cabeza mientras los hombres pueden vestir como les da la gana.)

Por otro lado, la abuela de Marjane es la voz de la sabiduría, aquella que a través de los consejos a la niña nos hace llegar también un poco de sus enseñanzas a nosotros, los espectadores. Ella es sombra, voz de la razón y abrazo cálido en tiempos difíciles. La abuela siempre está cuando más se le necesita, y es la más necesaria en los momentos de sufrimiento e inseguridad. De sus labios parten consejos desde “el primer matrimonio sirve como aprendizaje para el segundo” hasta “el miedo lleva nuestras mentes a dormir.”

La película, que pareció profundamente ofensiva al gobierno iraní, está basada en un cómic del mismo título y está dirigida por completo al público adulto. No hay en ella ningún contenido que pudiera parecer interesante para los niños, que seguramente terminarán aburridos y sin entender ni jota en caso de entrar a la sala cinematográfica con el mal concepto que tiene atontados a algunos padres que siguen pensando que “si es animada es para niños.”

Animada mayormente en blanco y negro, esta película es una prueba fehaciente de que la animación tradicional tiene aun muchísimo que dar y que incluso un entramado blanco y negro puede crear hermosas metáforas visuales que acompañan al drama de la historia. Nos recuerda también que muchas veces las imágenes más sencillas (e incluso infantiles) funcionan de maravilla cuando se tiene una buena historia que contar y que la compleja animación tridimensional poco funciona cuando todo lo que se tiene es la repetición de personajes convencionalistas e historias refriteadas de peces, robots y autos que hablan.

Recomiendo ampliamente Persépolis. Queda en pocos cines, así que corran antes de que la quiten. Toda esta semana va a estar presentándose en la Cineteca Nacional en horarios de cinco, siete y nueve de la noche. Es toda una experiencia.

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One comment

  1. Refrescante, el cine con tintes de protesta y sus alcances.

    Linda crítica aderezada con detalles de pureza al escribir, de la misma manera que en la función.

    Buena tarde.

    María Georgina Jaramillo.



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