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La Importancia de la Apariencia en Hombres y en Mujeres.

agosto 5, 2008

Por: Enrique Sánchez, Psicoanalista Clínico

Las mujeres utilizan aretes, el pelo largo, se depilan el rostro, se pintan los ojos, las pestañas, los labios y las mejillas, usan correctores, sombras, chapas, brillo labial, escotes, ropa pegada, faldas, tacones y muchos otros accesorios de belleza que los hombres no utilizan comúnmente. De hecho, una mujer suele llamar la atención de los hombres por su belleza física y su cuerpo. Comúnmente, una mujer que no tenga una figura atractiva (dependiendo del gusto de quien la mire) o un rostro hermoso, no llamará la atención de ningún hombre. Sin embargo, un hombre panzón puede sin duda alguna ser el hombre perfecto para una mujer. Lo vemos todos los días en la calle, es un hecho que en nuestra sociedad occidental se exige de las mujeres un mayor cuidado y belleza de la que se exige en los hombres.

¿Pero depende esto solamente de las reglas sociales, de los roles que la sociedad y la cultura le han impuesto a ambos géneros? ¿Es solamente responsabilidad del machismo universal? ¿No existe un predeterminante psicológico para que las cosas se desarrollen de este modo? Desde luego que sí.

Si bien el machismo y la hegemonía masculina han marcado esta visión desde hace muchísimo tiempo, hablaré de los orígenes psicológicos del machismo en otra ocasión. Ahora quisiera enfocarme en la parte que juega el desarrollo psicosexual de ambos sexos en la construcción de esta visión de los géneros dentro del desarrollo y el comportamiento social.

Algunos grupos feministas podrían tachar esta visión de machista y en parte tienen razón, pues el machismo y la necesidad de las mujeres por lucir hermosas tienen un origen similar, si no el mismo. Ese origen está en el desarrollo psicosomático del ser humano y, más específicamente, la relación que hay con el progenitor del sexo opuesto. Como todo en el mundo psíquico, nada es sencillo, nada es generalizado y nada tiene una sola génesis. Por ello, quiero que se comprenda que aquí hablaré solo de uno de los muchos elementos que llevan a esta exigencia en las mujeres que no se espera en los hombres.

La pregunta básica es: ¿están las mujeres oprimidas por un hombre que las exige llamativas, hermosas y cautivadoras, o tienen también ellas la necesidad de ello? La respuesta es: ambas. Quizá ya algunas lectoras pueda estar poniéndose rojas, ¿cómo soy capaz de decir que si tienen que verse hermosas es por una necesidad propia de llamar la atención? Claro que puedo decirles, y con esto entro de lleno a la etiología de este fenómeno.

Un nuevo ser humano pasa los primeros meses (y años) de vida en compañía de la madre. Sin importar si el bebé es niño o niña, la madre es el primer ser humano con quien el infante tiene contacto. La madre lo reconforta, le da calor, cariño y alimento. Durante sus primeros días de vida el bebé no conoce nada más, está su madre y ella es todo su amor, todo su tiempo y toda su estima.

Se dice que “los niños son muy apegados a su madre y las niñas a su padre”. Aunque esto no es cierto en todos los casos (por razones muy diversas que no trataré en este espacio), sí lo es en la mayoría y más si el desarrollo psicosexual del infante ha seguido por un camino sin problemáticas irreconciliables. En la búsqueda de un ser querido en quién desahogar su amor, los niños buscan a la madre y las niñas al padre. En este sentido, las niñas tienen que dar un paso que los niños nunca dan. El niño ama a su madre como primera figura de amor y puede quedarse ahí sin la necesidad de hacer cambio alguno. La niña, en cambio, de tener a la madre como figura única de amor tiene que cambiar hacia el padre. Las razones por las que se da este cambio son complejas y espero poder hablar de ellas en otra ocasión.

Una vez que la niña se aleja de la madre y escoge al padre como objetivo de su amor, tiene una nueva misión igual de difícil a la que el hombre jamás se enfrenta: llamar la atención de su padre. Mientras el niño tiene ya a su madre sin mayor problemática, como un vínculo de carne que se inició desde la concepción misma, la relación del padre con sus hijos no es tan cercana y por ello la niña tiene que saltar esa distancia, cruzar el río que hay entre ella y su padre. ¿Cómo hace eso? Llamando su atención.

La niña cree, fantasea, piensa y concluye que su padre no está ahí para amarla automáticamente y requiere llamar su atención. Este hecho es uno de los orígenes de la coquetería en las mujeres y podemos verlo desde el inicio de sus vidas. Que este fenómeno se dé en niñas desde los cinco años (o antes) demuestra que no es una actitud aprendida de los adultos, sino naturalmente llevada a cabo como el enfrentamiento a una necesidad básica (la atención del padre.)

A medida que el niño crece se da cuenta que el amor de su madre estará ahí pase lo que pase. La niña saca conclusiones que si bien son infantiles, se mantienen en su sistema mental por siempre: tienen que llamar la atención del padre para que éste las ame de vuelta y mantener esa atención con las herramientas que sean necesarias. Como el padre tiene la atención puesta en la madre, la hija se mantiene en una lucha constante por atraer sus ojos. Por eso en la vida adulta un hombre está seguro que puede ser amado por su pareja aunque esté gordo, mientras que la mujer necesita saberse hermosa y atractiva para que su pareja siga observándola, amándola.

Otras situaciones humanas tienen parte de su explicación por medio de este fenómeno del desarrollo. Por ejemplo: no nos sorprende que un hombre se queje de que su mujer se ha puesto gorda y fea, aunque la queja contraria sería bastante fuera de lo común. Mientras los niños juegan a los coches o las figuras de acción, lo que se espera es que una niña peine, vista y ponga bonitas a sus Barbies. De los juegos de los niños no se espera nada, de los juegos de niñas se espera que sea buena mamá (con las muñecas) o buena ama de casa (con los juegos de té y cocina.) El convencionalismo que parte de este fenómeno nos dice que los ingenieros, matemáticos y médicos deben ser hombres mientras que las profesiones de belleza y atención como la cocina, el hogar, la enfermería, la estética y el diseño de interiores deben estar en manos de las mujeres.

¿Que estos son clichés sociales que se están abandonando? Desde luego, pero son clichés porque en el pasado fueron la norma y fueron la norma porque tenían su origen en algo; ese algo está compuesto de muchos elementos, este, el desarrollo psicosexual en la relación con el padre, es uno de ellos.

Quizá el lector pensará: “bah, eso es injusto, las mujeres la tienen mucho más difícil que los hombres”. Mi respuesta es: sí y no. Por un lado sí, debido a los cambios que tienen que hacer en su elección de amor, cambios que los hombres ni siquiera huelen, además de que su desarrollo físico (el crecimiento del busto y las caderas) las llevan a estar mucho más conscientes de su propio cuerpo y por tanto a sentirse vistas y actuar en consecuencia. Sin embargo, estas dificultades les restan problemas a la hora de buscar la independencia de sus progenitores. La mujer toda su vida psíquica busca el acercamiento al otro (originario en su acercamiento al padre), el hombre, en cambio, busca constantemente la independencia (como contraparte de su constante vínculo carnal con la madre.) La aparente facilidad que tiene el hombre en el proceso descrito en estos párrafos es una de las génesis del machismo, la dificultad para independizarse y el eterno problema en las relaciones de pareja: los hijos de mami.

Me despido, pero no sin antes desearte que esta noche tengas un sueño que resulte reparador y constructivo.

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7 comentarios

  1. Cieeeeeeelos… Primero que nada, Dr. Enrique, voy a aclarar una cosa: soy antifeminista; detesto la situación en la que viven ahorita las mujeres y a quienes las pusieron ahí. Antes, escribí alguna vez, las mujeres tenían que ocuparse de la casa, el marido y los hijos, administrar el dinero familiar y ser bonitas. Ahora, las mujeres trabajan, ganan su propio dinero, ayudan a la manutención de la familia… y además se ocupan de la casa, el marido y los hijos, administran el dinero familiar y encima se sienten obligadas a ser bonitas. Perdón, pero no hace falta mirada de águila para darse cuenta de que salimos perdiendo. Era mucho mejor arriesgarse a ser una niña mala, largarse de la casa y no depender de un marido, que tener que dar todo el ancho de lo que exige la vida actual.

    Hay algo que se me hace curioso: entre los animales, son los machos los que se adornan y se ponen lindos para llamar la atención de las hembras. Los pavorreales con sus colas, los ciervos con sus astas, me ha tocado ver que los toros se maquillan (no es broma; raspan el suelo con los cuernos y luego se frotan la cara). ¿Por qué los humanos son tan distintos? Buena pregunta.


  2. Laura:

    Gracias por su comentario. Lo que usted menciona es bastante interesante y de un análisis poco sencillo. En realidad “quienes las pusieron ahí” fueron en parte las mismas mujeres. Sí, claro que el hombre ha sido 50% responsable de ello, desde mi punto de vista es una responsabilidad compartida.

    Como puede leer en el artículo el hombre no las quiere bonitas más de lo que las mujeres mismas se desean bonitas a sí mismas. Todo esto es una relación mutua entre mujeres y hombres, cada uno con sus propias responsabilidades en el entretejido psicosocial.

    La razón por la que los humanos son tan distintos es por su inteligencia avanzada. Lo que a su vez lleva a la existencia de la capacidad simbólica que los animales no tienen. Con ello, la existencia del inconsciente y una enorme gama de capacidades psíquicas inexistente en los animales.

    Gracias por su participación, Laura y le recomiendo que lea el siguiente artículo sobre el mismo desarrollo pero en los hombres, para que vea que las mujeres no necesariamente salen perdiendo.

    Que tenga buenos sueños,
    Enrique Sánchez.


  3. Estimado Enrique Sánchez:

    Es curioso hablar de apariencia en la mujer actual y no reparar en aquellas que sin una gota de pintura en el rostro ó el traje que sale del catálogo primavera-verano 2008, han logrado hacernos sonrojar en la calle; lo menciono solo por que se nos olvida que ERES LO QUE IRRADIAS, mujeres hay, que dependen del maquillaje por que lo que tienen al espejo en las mañanas no les agrada, lo que no quiere decir que su rostro pertenezca a la última modelo de una pintura moderna entre líneas extremas y deformidades notorias.

    Reconociendo esta labor suya de informarnos sobre los orígenes de nuestros padecimientos afectivos, por actualidad y complemento es correcto también decir que si no iniciamos con la deliciosa hazaña de amarnos, no entenderemos que todos los artificios del mundo solo nos hacen distintos ante nuestros ojos, los demás (Incluye aquellos a los que deseemos conquistar) pueden ver a través de nuestra Hojalatería y Pintura, encontrando a quienes en realidad somos sin mayor dificultad.

    Hagamos la prueba entonces, salgamos hoy a la calle sin tanto maquillaje y sin perfumes que aturdan los sentidos (por que no hacen otra cosa, más que aturdir), salgamos vestidos de una sonrisa grande y mayormente honesta, al final del día se encontrarán con reacciones que nada tienen que ver con el empeño que pongan por gastar en cubrirse.

    Seguramente les sorprenda encontrar sonrisas de vuelta y una comunión mas humana con su entorno….. Empecemos hoy !!!!!

    Gracias Dr. Sánchez, se puede leer su gusto por compartir conocimiento.

    María Georgina Jaramillo


  4. María Georgina:

    Habla usted mucha verdad, pero déjeme explicarme. El fenómeno que trato en este texto tiene que ver con la visión profunda del ser humano, con los mecanismos inconscientes sembrados en la parte más interna del aparato psíquico.

    Obviamente la pintura y el vestido de marca es solo una de las maneras en que la mujer llama la atención. Pero la clave está en aquello que usted dice: “han logrado hacernos sonrojar en la calle”, es decir, que aun sin pintura ni vestido de marca, la necesidad interna/inconsciente de la mujer por llamar la atención (“hacer sonrojar”) sigue ahí, aunque funcionando por medio de otros mecanismos.

    Justamente las mujeres son lo que irradian. Esa es la manera saludable de llamar la atención y cortar esa brecha entre ellas y el otro, por medio de irradiar felicidad, alegría y belleza. Tristemente, no todas las mujeres creen en su propia belleza interna y por eso necesitan de adornarla con pintura y vestidos de marca.

    No está mal que la mujer se pinte, no quisiera ser mal entendido, sencillamente creo que los vestidos y la pintura deberían ser un representante del corazón de la mujer, no una careta ni un disfraz que, ante la equivocada subestima de su propia naturaleza, necesita ser cubierta.

    Finalmente no puedo estar sino en total de acuerdo con usted en que el punto numero uno de la salud mental está en el amarse a sí mismo. Dejemos a un lado el convencionalistmo de “vive por los demás”. Sólo con un amor profundo hacia nosotros mismos podemos amar a los demás de manera clara y honesta.

    Le agradezco mucho sus comentarios y siga visitando los demás artículos de Carlosdragonne.COM.

    Que tenga buenos sueños,
    Enrique Sánchez


  5. Estoy un poco alucinando con este “artículo” y la capacidad que tiene el ser humano de ver lo que le interesa (como dijo Leonardo Da Vinci “el peor enemigo de las personas es su opinión”)
    Sobre todo hoy en día que es evidente que la sociedad ha cambiado y ahora exige también a los hombres que se cuiden (la publicidad ha participado mucho en esto) Y no conozco a ninguna mujer que le gusten los hombres calvos, gordos, peludos y descuidados, sino mujeres resignadas a sus maridos calvos y descuidados.
    Joder, si hasta mi padre se quita los pelos de las cejas y de la nariz! (y esto era impensable hace años)
    Creo que el deseo de la mayoría de las mujeres es poder moverse con libertad (por lo menos con la misma que los hombres) y que en las entrevistas de trabajo no la estén mirando los pechos sino su curriculum y conocimientos.
    Y las mujeres que conozco tan preocupadas por su físico, la mayoría tienen la autoestima muy baja y están obsesionadas por gustar a los hombres.
    Las mujeres seguras de sí mismas no necesitan llamarla atención de ninguna manera.
    Un saludo, de un lector alucinado


  6. Lector Alucinado:

    Gracias por tus comentarios. Antes que nada, te recomiendo que leas la segunda parte de este artículo, en donde se da respuesta a algunas de las cosas que aquí mencionas.

    La sociedad ha cambiado sus mecanismos, pero no su funcionamiento psicológico profundo. Los hombres también se cuidan, desde luego, pero no es para las mujeres un factor de decisión. Hoy en día hay más jóvenes calvos que nunca antes (por factores muy diversos) y las chicas no tienen reparo en ser novias y esposas de hombres calvos de treinta años. Lo mismo con los hombres gordos. OJO, no me refiero al hombre dejado y con una barriga monumental, pero es claro que la mujer no pone en la panza de la pareja la importancia que le pone el hombre a la panza de su novia.

    Su deseo de movimiento de las mujeres es totalmente compartido por mí y las diferencias psicológicas entre unos y otros no tiene porque convertir esa diferencia en un cañón infranqueable sino, al contrario, en un vínculo de comunicación, respeto y ayuda mutua.

    Como le he comentado a otra de las lectoras más arriba, una mujer segura no necesita de emperifollarse precisamente porque es su seguridad el factor de atención. Las que no tienen seguridad utilizan otras herramientas para llamar la atención. Como le dije al inicio, la base se mantiene (llamar la atención del padre) aunque las técnicas sean diferentes.

    Gracias por dejar sus comentarios y por favor siga visitando otros artículos de Psicología y del resto de Carlosdragonne.COM

    Que tenga buenos sueños,
    Enrique Sánchez.


  7. Hola! tengo 22 años y quisiera comentarles que eso de mujeres que se ocupan de todo y el hombre no hace nada por ejemplo en los que haceres de la casa y la familia ya se esta dejando de lado.
    hoy en día hombres y mujeres jovenes somos iguales por lo menos las nuevas generaciones.

    Mi novio y yo ambos nos ocupamos de los que haceres juntos los dos limpiamos, cocinamos y trabajamos por igual. Yo casi nunca me maquillo y no me siento obligada a ser una barbie, me gusto como soy también me cuido pero por un tema de salud mas que belleza. bueno les dejo un saludo.



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