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Cinecrítica. Viaje al Centro de la Tierra (Brevig, 2008)

agosto 6, 2008

Por: Enrique Lores

Brendan Fraser cierra uno de los mejores veranos de cine de entretenimiento con dos cintas de aventura. Por un lado, llega repitiendo su rol de Rick O’Connell en la tercera entrega de la Momia, “La Momia: La Tumba del Emperador Dragón.” Por el otro se presenta como Trevor Anderson en “Viaje al Centro de la Tierra.”

Este texto se hará cargo de la segunda, aunque en verdad que bien podría ser el mismo Rick O’Connell quien viajara al centro de la tierra, lo que deja bastante claro que Brendan Fraser está desperdiciado como actor y que últimamente todos sus personajes son exactamente lo mismo, mismas reacciones, mismas palabras, mismo todo.

Pero bueno, no se le puede exigir mucho a una película que tiene la única gracia de estar filmada para presentarse en cines de tercera dimensión. Quisiera dejar esto muy claro: no es una película para verse en formato normal. Ojo, si quieren verla en formato normal se toparán con un filme de hora y media que no tiene absolutamente nada nuevo y que llega incluso a ponerse algo aburrido en momentos.

Mundos fantásticos totalmente desperdiciados; una temática vacía; personajes totalmente planos (pero bueno, están en 3D, eso les ayuda…); música que intenta, sin triunfar, guiar lo que sentimos de personajes con los que nunca nos identificamos; gritos exagerados; rostros sobreactuados y todos y cada uno de los convencionalismos más baratos del cine de aventuras sin sustancia.

¿Entonces qué es lo bueno en esta película? La tercera dimensión definitivamente. Imagino que cuando los productores la planearon dijeron algo como: “necesitamos una película de tercera dimensión, agárrate cualquier guión”. Porque en realidad, si se saca la tercera dimensión de la fórmula, la película no es más que una hora y media de efectos especiales que hemos visto mil veces en otras películas.

De hecho, la preproducción de la película tuvo dos etapas. Al principio iba a ser un filme de aventuras basado casi enteramente en el libro de Julio Verne que le da nombre. La película iba a correr a cargo de Paul Chart, amante de la obra del padre de la fantasía moderna. Sin embargo, cuando los productores tomaron la decisión de que la película fuera filmada en tercera dimensión, Chart dejó la silla del director, pues su deseo era hacer una película, no una “montaña rusa cinematográfica.” En su lugar contrataron a Eric Brevig, que ni siquiera es director de cine, sino creador de efectos visuales de películas como “La Isla”, “El Día Después de Mañana” u “Hombres de Negro” por mencionar sólo algunos ejemplos.

Por eso le repito al lector: véala en tercera dimensión, por favor. La experiencia cambia totalmente. Las secuencias de aventura con un punto de vista de primera persona, la lluvia tridimensional, el ataque de enormes peces piraña y el hocico de un Tiranosaurio Rex sobresaliendo hacia el espectador a través de la pantalla son lo suficientemente emocionantes para que esté en espera constante de la siguiente sorpresa.

Porque ver esta película en tercera dimensión me recordó lo mágico que nos resulta ver a los personajes salir de la pantalla. El efecto de la tercera dimensión me sigue sorprendiendo. Todos sabemos que nada se está “saliendo” de la pantalla y sin embargo el efecto visual es tan poderoso que muchos extienden las manos para atrapar a los pájaros luminosos que guían el camino de nuestros personajes a través de su aventura, y otros tantos saltan hacia el respaldo del asiento, temerosos de ser alcanzados por los dientes de un hambriento dinosaurio.

Tristemente, como sucede con las películas IMAX o el cine digital, México no cuenta con muchas salas que puedan ofrecer este filme en tercera dimensión. Así que si no va directamente a un complejo que la anuncie como “en tercera dimensión”, si en la entrada de la sala no le dan su par de lentes tridimensionales… no la vea, sencillamente no vale la pena. Mejor entre a ver “La Momia: La Tumba del Emperador Dragón”, al menos esta película no depende enteramente de un par de anteojos para tener algún sentido… y también sale Brendan Fraser, en caso de que este actor sea el gancho que lo esté llevando a dejar el sillón de su sala para sentarse en la butaca.

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2 comentarios

  1. es mui mino chon riiiico


  2. hola brenda fresar su hijo ti telefono cine 1957 ano ´g`.



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