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Cinecrítica. Hellboy 2: The Golden Army (Del Toro, 2008)

agosto 8, 2008

Antes que nada, debemos pedir una disculpa por el retraso en la crítica de esta película, pero gracias a la amenaza del Joker de poner bombas en puentes y ferries, los aeropuertos de Gotham City estaban saturados y no podíamos salir de aquella ciudad. Pero ya con un vuelo encontrado, nuestra primera parada fue en Manhattan, lugar donde teníamos una reunión con cierto demonio rojo y su equipo. En medio de la reunión, nos informaron de Washington que una guerra parecía estar a punto de estallar con una vieja civilización casi olvidada. Aquí nuestras impresiones de aquella travesía.

Hellboy II: The Golden Army tenía una buena carta de presentación en nuestra agenda. En primer lugar, la repetición de Guillermo del Toro en la silla de director nos impone cierto respeto ante una película de fantasía, pues ha quedado claro que el tapatío tiene una particular y única visión sobre lo que cuenta. De hecho, en la secuencia inicial, el mexicano nos antoja lo que tiene en mente con un armado visual que juega con nuestras más infantiles imaginaciones y, al mismo tiempo, nos presenta a los personajes principales de esta entrega. A manera de cuento -y en la voz de John Hurt, quien repite, por escasos 5 minutos, su papel de Dr. Broom- conocemos al Ejército Dorado que da título a esta película y al Príncipe Nuada, así como las razones de la guerra que están por iniciar. La cosa es que todo eso se queda ahí: en una promesa que Del Toro no supo cumplir. En gran parte, Hellboy sufre de dos problemas. En primer lugar, los actores parecen ahí puestos de manera obligatoria, por contrato y no por gusto. Selma Blair está totalmente fuera de lugar, a pesar de que su personificación como Liz Sherman en la primera parte fue buena, ahora se nota desbalanceada y ajena a lo que está pasando en pantalla. Es un retroceso brutal en su carrera, pues pareciera que estamos viendo a la misma Blair de A Guy Thing o The Sweetest Thing, con la única diferencia de que aquí maneja fuego. No hay más ese matiz que vimos en la primera parte. Doug Jones está aquí engrandecido. Pero no por su actuación como Abe Sapien (aunque también es el Angel de la Muerte y el Chamberlain, criaturas de la cinta y que Del Toro sabe que con Jones puede personificar casi lo que sea), sino por lo que parece un exceso de confianza o un ego enardecido. Abe Sapien pierde todo en esta película. La sensatez que el personaje poseía y que jugaba a ser contraparte de Hellboy, se ve opacada por una delicada y tambaleante historia de enamoramiento con la Princesa Nuala que parece metida con calzador en un guión aparentemente escrito al vaporazo. El único que parece estar más o menos en su media actoral es Ron Perlman, lo cual no es tampoco un punto positivo de la cinta.

El segundo problema, como lo podrán imaginar, es el guión. No tiene una dinámica de continuidad interesante, no está hilado para llevarnos de la mano a conocer la historia del Ejército Dorado ni los conflictos de los personajes. Medio se quiere tocar una serie de problemas que parecerían extraordinarios para desarrollar, como la aceptación, la paternidad, la xenofobia -línda crítica hecha por Guillermo del Toro a los medios de comunicación, eso sí-, el amor, el compromiso y el sacrificio. Había tanto por explotar con el proceso de adaptación a una vida en pareja entre Sherman y Hellboy o, por otro lado, tanto que mostrar con un Abe Sapien que asume el control de la agencia y ninguna de las dos cosas se lleva a cabo. Si en la cinta anterior el guión recaía en este rito de transición de niño a hombre que todos debemos pasar y en los conflictos de aceptación de uno mismo que se deben superar para evolucionar como persona, en esta nueva entrega, todo eso parece estar olvidado. Estamos ante la exhibición de la pobreza creativa y, como resultado, tenemos una película que busca posicionarse como cinta de acción trepidante pero que no logra encender más allá de la mecha húmeda que se apaga inmediatamente. Y lo peor es que todas las oportunidades argumentales no se desecharon para darle paso a un verdadero desarrollo del enfrentamiento de los antagonistas. El Príncipe Nuada parece un villano venido a menos de la serie Buffy, en lugar de representar este peligro absoluto que debería ligar a Hellboy con su pasado, sus historias, su infancia y sus más internos temores. O, por hablar de cuestiones más globales y de repercusión para la humanidad entera, no tiene el poderío que representaron Rasputín y Kroenen en la primera parte. Vaya, la presencia de Nuada no deja de sentirse como un simple pretexto para que Guillermo del Toro desarrolle una fantasía visual en la que explote sus más íntimos monstruos sin sentido o profundidad. Este guión parece de una película cualquiera de serie B, sólo con Hellboy y compañía como protagonistas. De principio a fin le falta ese subtexto que sí vimos en la cinta anterior. Y no es que falten motivos, porque hay muchos. Pero se quedan en el tintero y en la esperanza durante los 120 minutos que dura la cinta.

Visualmente no tiene ningún conflicto. Es más que conocida y aplaudida la capacidad imaginativa que tiene el director mexicano para crear un mundo en el cual poner su historia. Desde su primera película, con un presupuesto irrisorio, Del Toro ha sabido crear escenarios y contextos visuales que acompañen a sus personajes. Hellboy II: The Golden Army parece una de esas películas por encargo que Guillermo hace para conseguir financiamiento para sus proyectos personales. Ya lo vimos con Blade II y con Mimic. Pero parecía tener cierto respeto y cariño por el demonio rojo. Ojalá sea por cuestiones de encargo que esta cinta le quedó así. Porque si no, deberíamos estar preocupados todos, pues el siguiente proyecto del tapatío es The Hobbit -y su segunda parte, secuela que ni debería existir, a menos que vayan a partir en dos el libro, lo que se me hace igual de ilógico- y ahí Del Toro tendrá que llenar los zapatos de un Peter Jackson que supo poner a la Tierra Media en pantalla como nadie lo hubiera imaginado. El problema es que si lo hace como en Hellboy, la Tierra Media perderá mucho de su grandeza.

Calificación: 3.5 de 10. Y no tiene menos por lo visual y por un score relativamente bueno de Danny Elfman.
Recomendación: Esperen a que llegue a su canal de películas favorito. No gasten en ella.

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One comment

  1. Es la crítica mas mala y peor redactada que leí en mucho tiempo, no merece ni que le explique por que.

    Hace unos siglos le cortaron las manos a mas de uno por algo así…



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