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Libros/Cine. Hannibal. El Origen del Mal (Thomas Harris)

septiembre 2, 2008

Por: Enrique Lores

Seguramente habrán visto en las librerías la novela “Hannibal, El Origen del Mal”, un libro que tiene en la portada a un jovenazo de ojos rojos con una armadura japonesa que le cubre la boca, reminiscente de la máscara de hockey que exhibía Hannibal Lecter en la película “El Silencio de los Inocentes”. Pues sí, como si no fuera obvio, es el mismo Hannibal Lecter y el libro del que hablo no es sino una especie de precuela que nos platica el origen de uno de los personajes más famosos del cine de suspenso (y la literatura también, sin duda alguna.)

Hannibal Lecter hizo su aparición en el mundo de la literatura con la novela “El Dragón Rojo”, en donde, si bien es importante, no aparece mucho y queda como una especie de causante indirecta. Esa novela en realidad trata de cómo un valiente detective, Will Graham, persigue a un sanguinario asesino llamado Francis Dolarhyde, conocido como “El Hada de los Dientes” o “El Dragón Rojo”. En esta novela, Lecter (quien fue encarcelado por Graham) toma venganza contra su captor de la manera más sutil que haya leído en un bestseller de suspenso.

Esta novela fue adaptada dos veces al cine. La primera en una película llamada “Manhunter” (1986) dirigida por Michael Mann, en donde el papel de Lecter lo actúa Brian Cox. La segunda fue “Dragón Rojo” (2002), que fue filmada como precuela de “El Silencio de los Inocentes” y “Hannibal”, ya con Antohony Hopkins en el papel que le valió el Óscar al mejor actor en 1992.

La segunda novela en la que aparece Lecter, “El Silencio de los Corderos”, se convirtió en una película maravillosa, analítica y profunda que se llevó cinco Óscares, incluyendo el de mejor película. En esta historia, Lecter toma un papel mucho más importante. La oficial Clarice Starling busca sus consejos como psicólogo y psiquiatra para atrapar a otro terrible asesino en serie: Jame Gumb, apodado “Buffalo Bill” (y basado en un asesino real llamado Ed Gain.) En esta ocasión, Hannibal Lecter comete un par de salvajadas para escapar de la policía y convertirse en uno de los hombres más buscados de la FBI… otra vez.

La tercera novela, “Hannibal” se trata completamente de nuestro querido asesino caníbal. El libro es profundo y psicológicamente delicioso, con los hechos desarrollándose en Estados Unidos y en Italia, lo que da oportunidad de ver a ese Hannibal boyante. La novela nos sumerge de lleno en su mente, vida y refinación. Aquí por primera vez nos encontramos de frente con el carácter encantador y terrorífico de este personaje, construido con maestría y obvio amor por parte de Thomas Harris. El tercer acto, que yo considero de una simbología y profundidad psicológica asombrosa, resultó para la mayor parte de los lectores un armatoste sin sentido. Por ello es que los adaptadores de la película lo cambiaron, dejando un final tan insípido como pan mojado en agua tibia.

El cine destruyó la historia de “Dragón Rojo”, la pasó de ser una historia oscura en la que el protagonista termina con la vida hecha trizas a una historia de detectives inteligentes que triunfan sobre el mal (esa escena final con Edward Norton en su velero es un escupitajo a la historia original.) Del mismo modo, el cine destazó vulgarmente “Hannibal”, convirtiéndola en un mal chiste de dos horas y media, con escenas inverosímiles, personajes planos y un cierre que no deja satisfecho ni al más ávido fan de las cintas de Van Damme.

Y cuando el cine no estaba lo suficientemente avergonzado de lo que hizo con dos buenas novelas, Dino De Laurentis le llama a Thomas Harris y le dice algo así como: “mira, compadre, Hollywood quiere seguirle sacando leche a Hannibal Lecter, así que si no te escribes un librito para adaptar al cine, contratamos a un escritor que se lo eche por ti.” Thomas Harris ya había terminado su trilogía, estaba satisfecho con el final y no pensaba volver a escribir nada de Hannibal, pero ante la amenaza de que otra pluma escribiera las frases del famoso caníbal, Harris decidió escribir “Hannibal, El Origen del Mal”(Hannibal Rising).

Quienes lo hayan leído dirán: “Ah, ahora entiendo”. Sólo un libro obligado podría tener las características de éste. Demasiado corto, poco profundo, predecible, sin suspenso, sin chiste. Todo lo contrario a los primeros tres. Y la película, bueno… ni que decir, es una adaptación perfecta, lo cual es malo, porque si el libro es terrible los guionistas no hicieron ni el menor intento por mejorarlo. Los pecados de la novela son iguales a los pecados del libro. Si no has leído “Hannibal, El Origen del Mal” ni has visto la película, detente aquí, porque lo que sigue es una queja clara de los elementos que me parecieron deleznables y que pueden echar a perder la experiencia.

Primero que nada, la historia no nos hacía falta. Hannibal es un personaje absoluto, como el Joker de The Dark Knight. No sabemos ni queremos saber su origen. Sabemos que “algo” sucedió que lo convirtió en un brillante psiquiatra, psicólogo y médico loco, asesino y caníbal. En “Hannibal” hay un párrafo que nos deja claro qué fue lo que pudo hacer a Hannibal quien es. Punto, no hacía falta nada más. Sin embargo, Thomas Harris desarrolla ese párrafo en todo un ejercicio literario que en sus trescientas páginas no logra ni a golpes el efecto que logran tres líneas por sí solas.

Hannibal era un personaje absoluto con un pasado misterioso. ¿Realmente necesitaba saber su vida en el internado? ¿Era básico que conociera el amorío con la esposa japonesa de su tío muerto? ¿Era importante verlo como el médico más joven recibido en la Universidad de Paris? A un Hannibal siempre seguro, siempre claro, siempre en control ¿teníamos que verlo gritando como un muchachito berrinchudo, enojoso y quejoso al mejor estilo de Anakin Skywalker?

El Hannibal de Hopkins no requiere de poner caras de loco para dar miedo. Con estar de pie, rígido junto al cristal de la prisión, a los personajes y los espectadores se nos pone la piel de gallina. El actor francés Gaspar Ulliel, con sus caras de malote, locote y cruelote no logra el mismo efecto, aunque el poco capaz director (Peter Webber) así lo haya pensado en su momento.

En las otras historias los asesinatos de Hannibal nos parecen viables, posibles, prácticos o simbólicos. ¿Qué un asesino mate con una espada samurái? Eso es ya un extremo, sin importar qué tanto me lo rodeen de una supuesta historia de honor ancestral en el Japón medieval de los damyos y los shogunes.

Y no hablemos de los diálogos… En las novelas anteriores no requeríamos de un personaje diciendo: “Ese hombre es un monstruo” para darnos cuenta que Hannibal es un verdadero hijo del mal, ni era necesario algo así como un “no tiene absolutamente ninguna respuesta emocional” para saber que Lecter… ¿cómo decirlo? Pues bueno, para saber que Lecter no tiene ninguna respuesta emocional.

En resumen, “Hannibal, el Origen del Mal” es un pésimo libro y al mismo tiempo una pésima película. Es tan rico en destruir lo logrado en las historias anteriores que si no supiera podría pensar que lo escribió George Lucas. Si quieren una buena trilogía de novelas, corran a comprar “Dragón Rojo”, “El Silencio de los Corderos” y “Hannibal” a su librería más cercana, los tres editados por la Editorial DeBolsillo y, como ya se está haciendo costumbre en los libros de México, con la portada de la película (¿qué la gente sólo lee novelas de películas que ha visto?)

Huyan de “Hannibal, el Origen del Mal”, no vale ni un poco la pena. Es más, yo he concluido que es mejor pensar que ese libro nunca existió y la película… menos.

De las cintas de Hannibal Lecter sólo vale la pena “El Silencio de los Inocentes”, pues las otras dos son también desechables. Por cierto, la razón por la que algún torpe concluyó que “Inocentes” era mejor que “Corderos” (destruyendo así la esencia de la relación entre Hannibal y Clarice) sigue siendo hasta hoy un misterio para mi persona. En México la traducción de los títulos está a cargo, seguramente, del velador de las compañías distribuidoras.

Les mando un fuerte abrazo.

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4 comentarios

  1. una de las cosas que mas detesto de “hannibal el origen” es la mascara japonesa que emula a la de la primera cinta por dios !!!!!


  2. muy completo análisis… estoy de acuerdo con casi todo, salvo dos cosas:
    la actuación del joven ulleil es buena para la tremenda responsabilidad de reemplazar a Hopkins y el final de Hannibal, el último de la tercera trilogía, es tan irrespetuoso de la esencia de starling, que seguramente por eso no lo actuó jodie foster, y el final de la película es mejor aunque da pie para más películas (el prurito comercial queda claro)


  3. Nelson:

    Gracias por tu comentario. Harris demuestra en “Hannibal” tener un profundo conocimiento sobre psicología. Lecter hace en Starling lo que se llama psiquiatricamente un “lavado de cerebro” y luego logra que en el inconsciente de Starling él se convierta en su padre. De ahí a convertirla en su amante el camino es muy poco. Es un hecho psiquiátrico que sí sucede. Por eso yo consideré mejor el final del libro, aunque creo que el final de la película abarca el gusto de tantos otros.

    Gracias,

    Enrique Lores


  4. Para mi como película “El origen del mal”esta a la altura de las otras,no solo esto,mejor casi que algunas de ellas.



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