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Salud. Una Encuesta Sobre Sexo

septiembre 17, 2008

Por: Dr. Enrique Sánchez, Psicoanalista Clínico

Recientemente se publicó en México una encuesta sobre satisfacción sexual en la que resultó que el ochenta por ciento de los mexicanos dice estar sexualmente satisfecho. Lo curioso sobre esta encuesta es que el resultado general no cuadró con el resto de los datos capturados. Los diseñadores de la encuesta concluyeron que México es uno de los países que más miente en cuanto a su vida sexual. Aunque la pregunta general sobre satisfacción logró un porcentaje tan alto, peguntas subsecuentes demostraron que muchos mexicanos no saben qué es un orgasmo, no sienten orgasmos durante sus relaciones sexuales, no conocen más de una posición sexual, no tienen relaciones sexuales tan seguido como quisieran, o sencillamente no se comunican con su pareja sobre lo que les gusta o no les gusta durante un encuentro sexual.

Si sabemos que el primer paso para la corrección de un problema es aceptar que el problema existe, entonces empezamos mal, porque el mexicano no está ni empezando a tomar los pasos necesarios para su corrección. Lo curioso es que, si no hacemos un examen a mayor profundidad, podría pensarse que México es en realidad un país con una satisfacción sexual considerable. Veamos las revistas, los espectaculares, los programas televisivos, el cine, todos ellos reventados de sexo, de consejos sobre satisfacción sexual, de tests para conocer las capacidades sexuales, etcétera.

Me parece que la respuesta es precisamente que todo el contenido sexual, toda la supuesta apertura del mexicano hacia la sexualidad no es otra cosa que el miedo al tema. Se aplaude la creatividad del mexicano por burlarse de la muerte. Apenas asesinan a un político o terminan los trabajos de salvación por alguna tragedia natural, y ya empiezan a circular chistes sobre el tema, así como las calaveras del día de muertos y etcétera. No es creatividad la que el mexicano demuestra, sino un mecanismo de defensa harto interesante. Burlarnos de la muerte es una manera de tenerle menos miedo, aquello de lo que nos reímos nos parece mucho menos amenazante. Ya Freud lo había descubierto a principios del siglo veinte en su texto “El Chiste y su Relación con el Inconsciente.” Los descubrimientos del padre del psicoanálisis respecto al chiste como descarga de cierta ansiedad hacia cierto tema han sido apoyados y fortalecidos por investigaciones posteriores. El mexicano se burla y se ríe de la muerte porque le aterra. En nuestros chistes sobre el tema demostramos ser uno de los pueblos que más teme a la muerte, al contrario de lo que dice la idea popular.

Con el sexo sucede lo mismo. Si lo vemos en las revistas, si lo vemos en la televisión, si lo vemos en los espectaculares, empezaremos a creernos que no es tan amenazante, haremos como que dominamos el asunto, como si fuera algo de todos los días. Si nos aprendemos de memoria las doscientas posiciones sexuales de las revistas de belleza; si somos capaces de leer al derecho y al revés los artículos sobre sexo de las revistas de chismes; si hemos calificado satisfactoriamente en todos los test de revistas juveniles o estamos atentos a los mejores consejos de la conductora de moda… entonces pensaremos que todo está bajo control, sin novedad en el frente y todos tranquilos.

“Pero oiga, todos los mexicanos allá afuera están teniendo relaciones sexuales, no es como si todos tuvieran miedo de enfrentarlo”, podrían decirme y tendrían razón, una gran mayoría de los mexicanos de todas las edades están activos sexualmente. La actividad sexual cada vez se comienza a menor edad, el sexo entre adolescentes no es extraño. Sí, sin duda que la gente está teniendo relaciones sexuales. La pregunta es: ¿qué clase de relaciones sexuales? Según la encuesta que inspiró este tema, las relaciones sexuales son precarias y poco satisfactorias, aunque se diga lo contrario de dientes para afuera.

El pasado de nuestro país nos puede explicar un poco del origen de esta insatisfacción sexual y el miedo que de ello resulta y por ello proviene. Veamos, por ejemplo, el machismo. Ideología presente en nuestro país desde siempre, el hombre se tiene a sí mismo como superior a la mujer y ella cae en la torpeza de creérselo y actuar en consecuencia. Aunque la mujer ha ganado terreno en una sociedad machista, estamos lejos de alcanzar el objetivo. Las mujeres que logran la importancia en el mundo de la política o los medios, por ejemplo, son en muchas ocasiones una copia de sus contrapartes masculinas. Aun existe la discriminación a la mujer, se le paga menos o se le imponen problemáticas laborales en caso de embarazo.

El machismo domina también parte de la esfera sexual. Aun está arraigado, muy arraigado, el pensamiento de que el hombre con muchas parejas sexuales es un semental y que la mujer con muchas parejas sexuales es una “puta.” La mujer que goza de la sexualidad, del orgasmo, es una perdida; que poca confianza se le debe tener a una mujer que sabe cómo comportarse en la cama y sabe cómo gozar de un buen encuentro sexual, pues ella es una “perra” que se ha acostado con otros. Un hombre, sin embargo, debe saber satisfacer a una mujer y es justo que tenga buena experiencia sexual al llegar al matrimonio, aun cuando exige a una mujer casta, pura y virgen.

La moral sexual puede ser otro determinante. Y de eso hablaremos en la próxima entrega…

Por ahora, me despido, pero no sin antes desearte que esta noche tengas un sueño que resulte reparador y constructivo.

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One comment

  1. me has puesto cachondisimaaa!!



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