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Salud. Una encuesta sobre sexo. 2da Parte

septiembre 23, 2008

Por: Dr. Enrique Sánchez, Psicoanalista Clínico

Nos quedamos la entrega pasada hablando sobre el determinante que resulta la moral sexual en el desarrollo psicológico de la sexualidad. Nuestra herencia occidental judeo-cristiana ha trabajado mucho por enseñarnos que la sexualidad es una tentación, un acto de temerse, un pecado del cuál alejarse. Antes de contraído el matrimonio, el sexo es un placer que nos puede llevar a perder la salvación de nuestra alma. En el acto sexual se “animaliza” el ser humano y se pierde toda clase de racionalidad. No hay sexo que no sea una pequeña pérdida de control, un breve desliz hacia la desobediencia de fuerzas sobrenaturales que saben, mejor que nosotros, lo que conviene a un espíritu sano. El sexo no deja de ser tabú, de ser la libertad hacia lo prohibido.

En ocasiones estos dos pilares se unen de manera magnifica. Podemos ver como machismo y creencias religiosas se mezclaron recientemente para la producción de ese maravilloso listado de “consejos” para que las mujeres no sufran del abuso sexual. Entre los más brillantes están el no escuchar chistes “picantes”, no quedarse solas en compañía de dos hombres o no usar ropa provocativa, entre otros. O en pocas palabras, las mujeres son abusadas porque ellas lo ocasionan. ¿Qué clase de documento pro-machista es este, que pretende proteger a la mujer a la vez que sigue colocándola como ciudadana de segunda?

“De acuerdo, pero de todos modos los mexicanos están teniendo relaciones sexuales.” Sí, repito, claro que las están teniendo, pero ¿qué tanto afecto hay en ellas? El Doctor Lowen en su maravilloso libro “Amor y Orgasmo” habla de la diferencia entre los maduros sexuales y los sofisticados sexuales. Los primeros son aquellos que utilizan la sexualidad para comunicar el afecto, el amor, la expresión física de un sentimiento profundo, real y duradero. Los segundos son aquellos que conocen la anatomía sexual de sus parejas, las maneras de ocasionar en el otro múltiples orgasmos con horas y horas de placer pero que, tristemente, están tan desconectados del afecto real como dos actores de película pornográfica.

¡Claro que hay chicas de dieciséis que ya parecen expertas en sexualidad! ¿Pero qué es lo que comunican a través del acto sexual? ¿Podríamos decir que es amor? Igual el chico que tiene relaciones sexuales con una chica cada noche de antro. ¿Es amor lo que transpira ese cuerpo? E incluso el hombre poderoso de política o empresa que trae una diferente y hermosa mujer cada que sale de su casa. ¿Qué tanto esa mujer es más un accesorio que una persona dispuesta a dar y recibir amor?

Estamos tan preocupados por el número de orgasmos, el tamaño de los penes o el placer sexual que hemos olvidado el objetivo primordial del encuentro: el amor y la vida. En la actualidad, nuestra sociedad “satisfecha” sexualmente puede gozar con los juguetes de moda, o poner a su pareja a gritar toda la noche y aun así quedar vacíos por dentro, con una sexualidad que es físicamente agradable pero que tiene a la pareja a kilómetros de distancia en el espacio afectivo. Cuando hay un amor de verdad para ser comunicado, no importa el número de orgasmos o las horas en las que se desarrolle la relación sexual, sino lo que con ella se comunica y cómo hace sentir a ambas partes. Eso será lo que la haga verdaderamente satisfactoria.

Pero no podremos tener una sexualidad satisfactoria si pensamos, por un lado, que es tentación y pecado. Por el otro, el mexicano debe dejar de exigir la utopía de vírgenes que los dejen satisfechos cuando que en realidad quisieran mujeres experimentadas que, en su mente, no son sino prostitutas que no merecen la molestia, ni son dignas esposas o novias de hombres intachables. Parece ser que el mexicano promedio (a juzgar los resultados de la encuesta) no puede gozar del sexo con su mujer porque ella no tiene idea de cómo debe comportarse (pues eso no es de mujeres decentes), o bien porque es profundamente satisfactorio pero no deja de ser con una chica de un “pasado dudoso”, una clara exponente de los cascos ligeros.

No perdamos de vista la doble moral del mexicano, los talleres mecánicos en los que las imágenes de mujeres desnudas cuelgan, orgullosas, frente a la mujer más amorosa de México, aquella que es perfecta en ternura y siempre poseedora de la sobreestimada virginidad: la Virgen de Guadalupe (no es misterio que millones de mexicanos, buena parte de ellos hombres, sean más devotos de la Virgen de Guadalupe que del mismo Jesús.) El mexicano desea tener relaciones sexuales con aquella mujer caliente en las portadas de revista, pero quiere vivir la vida matrimonial con una inocente mujer que no haya conocido más hombre que él. Con este punto de arranque, no hay sexualidad que pueda contener afectos positivos y, por tanto, no puede haber sexualidad real y profundamente satisfactoria, por más que se presuma lo contrario (aunque esta presunción contenga el número de orgasmos contados como si fueran goles anotados en una final de fútbol.)

Me retiro, pero no sin antes desearte que esta noche tengas un sueño que resulte reparador y constructivo.

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3 comentarios

  1. Bien, debo confesar, primer pensamiento que me invade después de leer el presente artículo -“suena como una mujer con conocimiento de causa”-.

    Agradeciendo las intervenciones previas en éste espacio que se ha vuelto adictivo y realista; no me queda más que reconocerle éste esfuerzo bien logrado para no ofender, mezclando propiamente y con certeza la gran mofa que se hace ahora de la intimidad (misma que no significa lo que antaño) arrebozada con la interminable doble moral, si no, evidente y permanente contradicción sobre lo que se exige aún de manera indirecta o aplastantemente cotidiana a las mujeres vírgenes y su intimidad (reduciéndole solo al sexo) pareciera queja, en realidad da un gusto leer de eso que desearíamos platicar en voz alta con nuestras parejas y amigos del sexo opuesto; sobre éste y tantos otros temas que siguen sin tener innovación meritoria desde hace muchos años o que se divulgue, si es el caso, entre nosotros los mortales sin educación sexual.

    Aportación valiosa el presente trabajo de su voz en líneas.

    Atentamente

    M. G.


  2. Muy buen articulo, muy actual, gracias
    quiero gregr que todavia casi el 25% de las poblacion no tiene ningun
    orgasmo durante la relacion sexual.
    Pueden ver mas detalles aqui:

    http://www.SexoSinTabues.com/Encuestas-Sexo-6.html



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