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Salud. Psicoterapia y Dependencia

febrero 22, 2009

Por: Enrique Sánchez, Psicoanalista Clínico.

Hace algunos meses una lectora de CarlosDragonné.COM nos compartió su historia: dejó la psicoterapia, en parte, porque temía que ésta le generara algún tipo de dependencia que le evitara hallar una verdadera solución. Ella temía, según su mensaje, que la dependencia a la terapia no resolviera su problema, sino lo empeorara. En este texto quisiera hacer algunas anotaciones sobre el tema de la dependencia en la psicoterapia y la frontera que hay en el cariño que puede desarrollarse entre un psicoterapeuta y su paciente.

psychotherapyAntes que nada, quisiera comenzar con un punto importante: el ser humano nunca deja de ser dependiente. Es importante poder reconocer la diferencia entre la dependencia infantil y la dependencia madura. Un niño depende de su madre para sobrevivir, eso es normal e incluso parte sana del desarrollo, dependencia infantil. A medida que el ser humano crece, va dejando atrás la dependencia infantil y se va adhiriendo a la dependencia adulta. “¿Dependencia adulta? Pero se supone que los adultos no son dependientes” podrían decirme y estaría completamente en contra de tal postura. Todos dependemos. Quizá suene ilógico u obvio, pero dependemos del gasolinero para conducir nuestro auto, del maestro para aprender nuestras lecciones, del doctor para cuidar nuestra salud, del técnico para arreglar nuestra computadora, etcétera. Incluso tenemos dependencias de amor hacia nuestros hijos, nuestra pareja, etcétera. Esas son dependencias adultas.

Pero puede darse, desde luego, que ya en la edad adulta el ser humano tenga dependencias infantiles. Mujeres de cuarenta años que aun limitan su llegada a casa por el permiso o reacción furiosa de sus padres; hombres de treinta y cinco que siguen necesitando a que su mamá les consiga las citas con el médico, etcétera. En realidad la dependencia adulta no es otra cosa que el desplazamiento de la dependencia infantil. Ya nuestra madre no nos hace de comer, pero lo hace nuestra esposa. Ya nuestra madre no nos escucha y arropa, sino que lo hace nuestro esposo. Es exactamente lo mismo, pero en otras personas y eso hace toda la diferencia del mundo. Una mujer de treinta y cinco que depende económicamente de su esposo es normal, tiene una dependencia socialmente aceptable. Una mujer de la misma edad que depende económicamente de su padre ya es socialmente mirada con extrañeza. “Solterona” es un término que muchos, en el prejuicio, seguramente colocarían en esta persona.

Pero el problema básico, el mayor problema, es que la dependencia infantil limita nuestra libertad como seres humanos. En la dependencia infantil ligamos nuestra vida a otro, ponemos nuestro pensar y nuestra conducta bajo la autoridad de alguien más. El niño no decide si acompaña a su mamá al mercado o no. Del mismo modo, la mujer de treinta y cinco no decide si depender o no de su padre económicamente, sencillamente se ve obligada a ello, a cambio de que su padre le dé dinero o no le dé, que se lo entregue en las fechas que él decida, que ella se sienta culpable por hablarle feo a aquél de quien depende, etcétera. La dependencia adulta depende más de concilios, contratos, yo dependo de ti para que hagas esto pero yo te pago con aquello. Yo dependo de ti para que me cures, tú dependes de mí para que te pague. Los médicos dependen económicamente de los pacientes así como éstos dependen del médico en cuanto a su salud y su higiene. Los dos ganan, todos contentos.

56570110Entonces, pues es importante establecer, de inicio, que la dependencia no es negativa per se. Sin embargo, lo que nuestra lectora comenta tiene mucho sentido. “Si me vuelvo dependiente de la psicoterapia no la voy a dejar nunca… ¿qué tan positivo puede ser eso?” Pues caray, como la dependencia a un medicamento, ¿o no? En la psicoterapia se unen dos elementos, según lo resumen Szydlo y Beristáin: “confianza y dependencia”. Sí, en psicoterapia se depende para dejar de depender. Suena contradictorio, pero me ayudaré de una analogía: una mujer sufre de piedras en el riñón. Toma medicinas, va al médico, toma más medicinas. Al final, se opera para que le saquen esas piedras del riñón. No hay mayor dependencia que el estar dormido permitiendo que un señor te abra con un bisturí. Aquél que se deja dormir en un quirófano debe tener, sin duda alguna, confianza y dependencia. ¿Pero esta dependencia, esta enterísima dependencia a qué lleva? Pues a que le saquen las piedras del riñón y, por ende, pueda dejar de depender de ese médico y de los medicamentos de los que antes dependía. Confianza y entera dependencia para dejar de depender.

¿Se depende en psicoterapia? Desde luego, es necesario que el paciente se entregue a la dependencia psicoterapéutica para que se dé la cura. Salirse de un tratamiento porque se entra en la dependencia es como pararse en el quirófano y salir corriendo por no depender del médico durante la operación. Suena absurdo, ¿verdad? El psicoterapeuta está “operando” los afectos del paciente. Irse por “no depender” causará en el tratamiento la misma eficacia que la del paciente que abandona el quirófano: ninguna. Ninguno de los dos pacientes dejará la dependencia con la que llegó y mucho menos perderá los dolores y las molestias de su problema.

“Pero si dependo de psicoterapia, ¿eso no me llevará a un tratamiento eterno?” Pues no, porque la dependencia también se trata en psicoterapia. Y no sólo la dependencia infantil con la que muchos pacientes llegan al tratamiento, sino también la dependencia hacia el psicoterapeuta. En un periodo inicial del tratamiento la dependencia madura hacia el terapeuta es importante, porque permite que el trabajo terapéutico se realice. ¿Por qué? Es un tratamiento que no se realiza con anestesia, o el paciente se comunica o no sirve para nada. El paciente debe decidir comunicarse, ser honesto, trabajar sus afectos más profundos, oscuros, aquello que le da miedo, culpa, terror. ¿Cómo hacerlo sin confiar en la persona a quien se lo comunicamos? ¿Cómo hablar de nuestro lado oscuro sin que de ello dependa el éxito del tratamiento?

terapia2Sin la confianza y la dependencia la psicoterapia está frita. Un paciente que asiste a psicoterapia sin la confianza y la dependencia como para comunicar sus afectos más secretos y escondidos es como un paciente que, acostado en el quirófano, hace al cirujano prometer que no usará el bisturí. Sin el bisturí el cirujano no podrá llegar a las piedras. Sin la dependencia y la confianza, el psicoterapeuta no podrá llegar a los elementos dolorosos y enfermos en la psique de su paciente. Una vez que los problemas del paciente se han corregido (una vez que se han sacado las piedras del riñón), la dependencia hacia el terapeuta también se trata en las últimas fases del tratamiento para eliminarla (tal como el operado despierta de la anestesia, cierra su herida, le sacan los puntos, etc.) El gran psicoanalista Santiago Ramírez decía que una vez terminada la psicoterapia, el paciente debía olvidar a su terapeuta, debía salir de su última sesión con la capacidad de poder tirarlo a la basura. No en el sentido peyorativo, sino en el sentido de poder vivir sin necesitarlo en lo absoluto, tanto que ni del recuerdo requiera.

¿Y cómo se logra esto? Podría decirse que la psicoterapia es un proceso para “dejar de depender”. Dejar de depender de nuestras fantasías patológicas, dejar de depender de nuestros padres, dejar de depender de nuestra angustia o nuestros miedos para poder llevar una vida más libre, etcétera. La psicoterapia tiene la finalidad, entre otras, de hacer al paciente cada vez menos dependiente. La dependencia hacia el psicoterapeuta se va desintegrando, se va cayendo en la medida en la que el paciente vaya aprendiendo a dejar atrás las dependencias que ha ido generando a lo largo de su vida. Entonces, la respuesta para nuestra lectora sería muy sencilla: Sí, la psicoterapia genera dependencia, pero es una dependencia que la misma psicoterapia se encarga de eliminar. Dejar un tratamiento cuando empezamos a sentir que dependemos del terapeuta es no dejarlo ni siquiera empezar a trabajar; es como decirle al cirujano: “caray, no he visto resultados”, a lo que el cirujano justamente podría contestar: “no fastidie, lo veo el lunes en el quirófano y después platicamos”.

Con esto termino. Espero haber contestado la pregunta de nuestra lectora. No me queda más que desearte que esta noche tengas un sueño que resulte reparador y constructivo.

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3 comentarios

  1. es razonable con respecto a lo anterior, y es real esa respuesta, nosotros nacemos dependientes y moriremos siendo dependientes. lo dificil es que las personas lo entiendan,pero si se concientiza se logra mucho…


  2. No es que yo sea un experto en psicoterapia, pero si me permites la objeción, veo que estás utilizando la retórica para intentar desmitificar el miedo de esa mujer a la dependencia, pero sin aplicar la lógica. Según lo planteas, en realidad estás utilizando el término dependencia con dos significados distintos, que entremezclas para aducir tus motivos: por un lado hablamos de la dependencia como contrato social con el terapeuta. El paciente “deja en sus manos” el recuperarse de los problemas que le achacan y le hacen solicitar psicoterapia. Claro, igual que el cirujano respecto a la enfermedad física, igual que el mecánico respecto al motor de su coche, etc. Eso es lo que llamas una “dependencia adulta”. Hasta ahí de acuerdo. Sin embargo, cuando la lectora mencionaba el miedo a la dependencia, parece desprenderse que tenía miedo a que la psicoterapia le produjese una dependencia psicológica, entendiéndose como tal el mismo fenómeno que se da en todas las conductas adictivas y en el consumo de sustancias: es decir, el no acudir a sus sesiones acostumbradas de psicoterapia, podría provocarle un efecto inverso debido a la “abstinencia”. Si esto ocurre realmente así, lo que propones no estaría justificado, me temo. En caso de darse esa dependencia no sería buena, y la explicación que das a la necesidad de esa dependencia no la veo válida. Por otro lado, si realmente se da una dependencia que el psicoterapeuta se encarga de tratar hacia el final del tratamiento, te pediría que me informes de qué técnicas se utilizan y si su eficacia está probada o no, bajo qué condiciones, con qué tipos de pacientes y trastornos, etc.

    Gracias, un saludo!


  3. No se puede depender de la psicoterapia ni del psicoterapeuta, eso es enfermiso. En la terapia lo que se tiene que hacer es confiar.
    Los psicoterapeutas deberian trabajar por objetivo o metas y cuando se cumplan dejar que la gente viva afuera del consultorio.



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