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Brújula para el Antojo. Contramar

mayo 17, 2009

Los conocedores no se cansan de recomendarnos que, al menos tres veces por semana, nos alejemos de la tierra para darnos una zambullida alimenticia al mar. Así, viendo nuestra carta de navegación, mi cómplice gastronómico y yo decidimos atracar el barco en un ícono de la colonia Roma y al que llegamos con las ganas de recorrer su menú con atención en los grandes clásicos de esta cocina. Aquí la bitácora.

contramarEntrar a Contramar es entrar a un ambiente de cordialidad que se respira de mesa a mesa. Es evidente que el lugar se llena con los clientes asiduos que se van saludando a cada momento y que logran atrapar al comensal anónimo en esta idea de intimidad que solo los lugares tradicionales pueden conseguir. Es de admirar el servicio del lugar pues, aún con todas las mesas ocupadas –les recomiendo ampliamente que reserven, especialmente para fines de semana–, nuestro mesero se encargó de sugerir cada uno de los tiempos y, por supuesto, un vino dentro de su modesta pero, a la vez interesante, selección. Arrancamos con un clásico Coctel de Camarón ($105) que justifica el precio por su abundancia y una muy buena selección de camarones que, sin embargo, no tiene nada que le haga resaltar o diferenciarse de ningún otro coctel probado con anterioridad en cualquier otro lugar. A la mesa llegó también un Sashimi de Atún ($100) con el que sí comencé a tener algunos conflictos. De entrada, servido sobre un ligero espejo de jugo de tomate y almeja con salsa inglesa, el atún tenía dos problemas primordiales. Las rebanadas delgadas están selladas por la orilla, lo que nos habla de una buena pieza de atún pasada por la parrilla que rompe, por definición misma, la idea del sashimi y que, además, pierde completamente el característico sabor de este pescado frente a un marinado forzoso en la acidez del líquido sobre el reposa. Desencantado, le doy la vuelta a la página al ordenar uno de mis favoritos: Clam Chowder ($60) y mi ánimo mejora un poco al sentir el característico sabor de este clásico de New England en el que no sólo puedo saborear los ingredientes en su esplendor, también descubro cuidado y dedicación para que la consistencia sea la adecuada. Cosa que no ocurrió con el Caldo de Camarón ($50) que llegó para mi acompañante. Cuando tienes que salar un platillo y buscar elementos externos para sentirlo, algo está fallando. Si bien el camarón utilizado se siente de primerísima calidad, el sabor se presenta como el gran ausente pues aquí no solo les faltó una característica única, sino la esencia misma de un buen caldo.

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Para el siguiente tiempo nos decidimos por dos sugerencias del lugar. Por un lado, mi cómplice se inclinó por el clásico Salmón a las Brasas acompañado de Espinacas a la Crema ($150) y yo me fui por algo más particular en el Esmedregal al Pastor ($150). Empecemos por el Salmón cocinado simplemente con sal, pimienta y, desgraciada y evidentemente, con más grasa de la que se supone debería ser. Pensado, quizá, para lograr ese contraste de texturas entre la corteza y el interior, cuando uno logra superar el elemento oleico, descubre un salmón de buen corte y sabor pero, una vez más, sin nada original que le aporte perspectiva al platillo. El esmedregal, por su parte, danza con uno de los sabores mexicanos más importantes y logra bien su cometido. Si bien se debe a que aquí sí se descubre un cuidado extremo para no sobrecocinar el ingrediente, se agradece el detalle de acompañarlo con tortillas de maíz, cebolla, cilantro y piña para, en verdad, jugar al clásico taco de viernes por la noche al que nuestro país se ha vuelto adicto. El resultado, sin embargo, permite que el sabor suave del pescado sea el protagonista de cada bocado. Ya por último, su carta de postres es discreta. Pero no deben perderse el Flan de Coco ($65) que hace un buen juego con un grano de café de buena calidad para cerrar la comida.

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Salimos de ahí pensando en la entrada para la bitácora de viaje y descubrimos que algo pasó en este rincón de la colonia Roma pues, entre el barullo de la gente, el servicio atento, la cordialidad y familiaridad que, en ocasiones, se extraña en el mundo restauranteur, se les olvidó que lo más importante, sin lugar a dudas, sigue siendo el sabor y la originalidad pues uno no puede evitar pensar que, al final, la cuenta pagada –un promedio de $450 por persona comiendo abundantemente– fue por platillos que, en su mayoría, casi todos podemos preparar sin mucho esfuerzo en casa. Y es una lástima pues levamos anclas y tomamos el viento con nuestras cartas de navegación aún en busca de un puerto lo suficientemente importante para anclar nuestro apetito.

Contramar
Durango 200
Col. Roma
Tel. 5514.9217

IMG_0624Saludos,
D

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One comment

  1. Siempre es fascinante leerte, aún más cuando mi estomago no ha dejado de crujir desde que empece la primera línea.

    Un abrazo, siempre.
    Carlo.



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