h1

Salud. ¡Los Psicoanalistas no Hablan!

octubre 6, 2009

Por: Dr. Enrique Sánchez, Psicoanalista Clínico

Es bastante común escuchar que muchas personas se quejan de que los psicoanalistas no hablamos durante las sesiones. Hay personas que incluso dejan la terapia porque creen que están perdiendo tiempo, dinero y esfuerzo debido a que su psicoanalista no les devuelve nada, no les aconseja, no les dice que hacer o sencillamente ni siquiera abre la boca durante las sesiones.

5578_695_299_crop_51d64Primero que nada sí quisiera dejar asentado algo muy importante. Lo dicho en el párrafo anterior no es un juicio general, no todos los psicoanalistas tienen la misma técnica ni todos los psicoanalistas se comportan exactamente igual durante las sesiones con sus pacientes. Algunos psicoanalistas hablan más que otros, algunos psicoanalistas comparten ejemplos de otros pacientes (sin hablar de datos privados, desde luego), otros utilizan películas, novelas o situaciones históricas para ejemplificar. Vaya, hasta la longitud de las frases del psicoanalista cambia de uno a otro, habrá algunos que sólo hablen una frase corta, directa y tajante y habrá otros que, para ser comprendidos, hablen durante un par de minutos con el paciente.

Sin embargo en todos los casos el silencio es de mucha importancia. Ya sea que usted vaya con un psicoanalista de los que no habla nada o con uno que se comunica más con usted, para ambos el silencio es una de las más importantes herramientas con las que cuenta en su disciplina profesional. Quejarse de que el psicoanalista se mantenga en silencio sería como quejarse de que el carpintero cargue para todos lados con un serrucho.

“Oiga, yo voy a psicoanálisis para saber qué hacer con mi vida, diantres, ¿por qué mi psicoanalista se calla cuando le pido consejo?” Porque el psicoanalista no aconseja, no da recetas de vida, no nos dice qué hacer. Primero que nada, porque no vamos al psicoanalista a convertirnos en niños que necesitan que su mamá les ilumine el camino, eso nos volvería dependientes del psicoanálisis, incapaces de encontrar nuestras propias respuestas una vez que termine el proceso. Y con esto paso al segundo punto, ¿cómo ayudar al paciente a alcanzar por sí mismo las respuestas a sus problemas, sus sentimientos y hasta sus triunfos si el psicoanalista se la pasa diciéndole qué debe hacer, cómo debe comportarse, etcétera?

silence

Es por eso que respuestas comunes del psicoanalista son: “¿tú qué piensas? ¿Tú qué sientes? ¿Tú qué quieres?”, etcétera. Los seres humanos mayormente sabemos qué queremos, qué sentimos, etcétera, pero no lo tenemos presente, vive en nuestro inconsciente, no nos atrevemos a decirlo o no nos atrevemos a actuar en consecuencia de ello. Al devolverle la pregunta al paciente el psicoanalista no sólo lo hace pensar desde sí mismo, también lo hace esforzarse en buscar sus propias respuestas, enfrentar sus propios afectos.

“Pero aun cuando no pido ayuda, consejo o guía mi psicoanalista se queda callado, ¡en ocasiones durante sesiones enteras!” Este caso es cierto, los psicoanalistas no hablamos ni aunque no nos pidan consejo. ¿Por qué? Por la regla de oro del psicoanálisis, que se llama la libre asociación de ideas. La mente es compleja, pero a la vez, simple. Sé que suena contradictorio, por eso les pondré un ejemplo. Una paciente llega a consulta un día determinado. Empieza a hablar de que su novio la está haciendo enojar, aunque no comprende bien a bien por qué sucede esto. Yo no digo nada, me mantengo en silencio. Repentinamente, la paciente me dice que, aunque no sabe porque, le vino a la mente que cuando iba en primaria, un niño le agarró la pierna y la hizo sentir incómoda y agredida. Eso es una libre asociación de ideas. Aunque la paciente no entiende porque diablos le vino ese momento específico a la cabeza (lo que podría hacernos pensar que la mente es compleja), en realidad el pensamiento tiene un vínculo importante con lo que me estaba narrando. De ahí, yo puedo preguntarle si siente que su novio la ofende cuando tienen acercamientos físicos y, dependiendo su respuesta, seguir trabajando el resto de la sesión en ese afecto en específico. La mente, por medio de la libre asociación de ideas, descubrió ante los ojos de la paciente el origen real de la molesta con su novio (de ahí a que su funcionamiento sea simple).

depression-doctor-therapist

“Oiga, pues qué fácil. Si todo es libre asociación de ideas y si la mente es tan simple, pues me acuesto en mi cama, asocio ideas y me ahorro el psicoanalista”. Esto suena muy bonito, pero no es tan sencillo. Primero, porque la asociación que puse arriba de ejemplo está simplificada para dejar claro el fenómeno, comúnmente se necesita de la pericia del psicoanalista. Segundo, porque la asociación libre no deja de ser desechada por el ser humano como un efecto de la distracción; cuando nos viene una idea por libre asociación la hacemos a un lado porque no viene al caso y, sencillamente, no la vinculamos con lo que estábamos pensando o hablando previamente. Tercero… porque somos deshonestos con nosotros mismos. Es la verdad, lo somos. Si un muchacho adora a su novia y la libre asociación lo lleva a descubrir algo de ella que no le gusta, muy probablemente hará oídos sordos a sus propias asociaciones.

“Ah, ¿y qué le hace pensar que en terapia no callará la asociación?”. Esta pregunta es muy justa. Pues en primera, que el paciente está pagando por psicoterapia, el dinero es un gran motivador para que la persona busque ser honesta, clara, abierta y directa durante sus sesiones de psicoanálisis (y aun si no lo es, se hace tonto solo por un lado y no permite trabajar a su terapeuta, por el otro). En segunda, la mente es insistente, otras asociaciones vendrán que el paciente ni se olerá que se refieren a determinado afecto. Las cosas siempre salen.

Y finalmente, podrán preguntarse qué tiene que ver el insoportable silencio del psicoanalista con la libre asociación de ideas. Pues, sencillamente, que la pesadez del silencio obliga al paciente a hablar de lo que venga a su mente. Si a la paciente del ejemplo de arriba yo le hubiera dicho algo como: “Pues puede ser que no te guste tu novio” o alguna cosa por el estilo, hubiese impedido su asociación. Al mantenerme en silencio, la obligo a llenar el silencio con algo, cualquier cosa… o mejor dicho, cualquier cosa que venga a su cabeza en ese momento. ¡Libre asociación de ideas!

Under Analysis

Y que quede claro: sin la libre asociación de ideas no se puede descubrir la fuente inconsciente de los sufrimientos psíquicos. Sin esta herramienta no hay mejoría en lo absoluto, por eso se le llama la regla de oro del proceso psicoanalítico.

Entonces, cuando se sienta desesperado por el silencio del psicoanalista, no se enoje, no le exija consejo o palabras, no suponga que es un flojo que sólo está cómodamente sentado sin hacer su trabajo. Comprenda que, en ese silencio, es a usted a quien le toca hablar. De lo que sea, de lo que aparezca en su mente aunque no venga al caso, aunque sea penoso, ridículo o torpe. De este modo no sólo trabajará usted, sino que le dará a su psicoanalista las herramientas para que él también trabaje.

Me retiro, pero no sin antes desearte que esta noche tengas un sueño que resulte reparador y constructivo.

Anuncios

One comment

  1. Buenas Noches Dr. Sanchez,
    ¿Quisiera saber si da consultas particulares en el D.F. y si si me puede mandar su dirreccion y telefono,para hacer una consulta?Si no con quien.
    Gracias



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: