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Editorial. Son “bugas” y son much@s

noviembre 27, 2009

Por: Genaro Lozano

Están en todos lados. Tal vez sean una minoría dentro de una mayoría, pero siempre han existido y cada vez son más y más visibles. Son hombres y mujeres “bugas”, heterosexuales que se han sumado a las causas de las personas lésbico-gays-bisexuales-transgénero-intersexuales (LGBTI).

Son personas anónimas que con acciones diarias hacen una gran diferencia. Son tus compañer@s de clase en la preparatoria, aquellos que levantan la voz cuando alguien te molesta porque eres un joven “afeminado”. Son tus colegas del trabajo, los que se quejan con tu jefe porque tu empresa no paga el seguro médico de tu pareja lésbica. Es la abuelita que se indignó en la calle al ver cómo un policía trataba sin dignidad a una mujer transexual. Son tus hermanos y tus padres que son coherentes con los “valores familiares” de amor y unidad al no romper el vínculo sanguíneo simplemente porque tú eres un hombre bisexual.

Son figuras públicas que con su proyección modifican percepciones. Son celebridades como Brad Pitt y Angelina Jolie, quienes han decidido que no se unirán en matrimonio legal hasta que tod@s puedan hacerlo, si así lo desean, en Estados Unidos. Son emperatrices de los medios, como Oprah Winfrey, quien habló en contra de la propuesta 8 en California o actores como Gael García y Diego Luna, quienes apoyaron las Sociedades de Convivencia y ahora uno apoya abiertamente el matrimonio para las parejas del mismo sexo en la Ciudad de México.

Son mujeres políticas que están en la izquierda, como Patricia Mercado que ve en la diversidad sexual una parte fundamental de la pluralidad y de la riqueza de México o como Carmen Montón, una diputada española que afirma que ser heterosexual no es ningún mérito. Son políticos que también están en la derecha, como Mauricio Macri, el Alcalde de Buenos Aires, que apoyó el matrimonio para las parejas del mismo sexo porque lo entendió como una ampliación de las libertades de l@s ciudadan@s o como el republicano Jerry Sanders, el Alcalde de San Diego, quien mostró su humanidad al romper en lágrimas –y casi con su partido- para defender los derechos de sus hija.

Son los directores de un periódico que abren espacios para temas de la diversidad sexual sin censura. Son quienes están detrás de un medio de comunicación y se indignan cuando escuchan las actitudes homofóbicas de sus colegas. Son las intelectuales, los periodistas, las politólogas, los comunicólogos que tienen un espacio de opinión en el que toman postura a favor de los derechos para tod@s.

Son las defensoras de los derechos humanos que saben que en las democracias los derechos de las minorías no deben estar sujetos a la voluntad de las mayorías. Son los activistas sociales que saben que la justicia social avanza cuando las democracias tratan de manera digna a tod@s sus ciudadanos y que marchan para ampliar los derechos de un grupo no para restringirlos.

El principal éxito de un movimiento social es cuando logra trascender sus fronteras internas, cuando se abre a quienes no son los integrantes obvios de una causa. De tal forma, el movimiento por los derechos de los afroamericanos fue más exitoso cuando sumó el apoyo de los blancos en Estados Unidos. Los distintos movimientos feministas han tenido más impacto cuando incluyen a una generación de hombres que también son feministas y que defienden, entre otras cosas, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. El movimiento por los derechos de los inmigrantes en Europa o en Estados Unidos, ha logrado mayores victorias cuando consigue el respaldo de grupos que no son inmigrantes, etc.

En el caso del movimiento LGBT, los aliados heterosexuales, esos “bugas” que ya son much@s y que cada vez son más son necesarios. Esos straight guys and girls for the queer people reflejan claramente un cambio generacional y educativo en México, pero especialmente el trabajo de cientos de activistas LGBT que han dedicado su vida a luchar en contra de la homofobia y la discriminación.

Si hoy está el Distrito Federal a un paso de aprobar los matrimonios para parejas del mismo sexo es gracias a la historia del activismo LGBT en México que Braulio Peralta reseña en su libro y que cubre los casi 40 años desde que un grupo de hombres se organizara para protestar por el despido de un empleado afeminado de un Sears en 1971; que pasa por las candidaturas políticas pioneras de Max Mejía, Claudia Hinojosa y Pedro Preciado en 1982; por Patria Jiménez, quien en 1997 se convirtió en la primera diputada abiertamente lesbiana de México; por el liderazgo actual de Enoé Uranga y los casi 3 años de la entrada en vigor de la Ley de Sociedades de Convivencia; y que se sigue con una nueva generación de activistas como Miguel Galán y LolKin Castañeda, entre much@s otr@s.

Gracias a tod@s es@s activistas hoy la cara más visible de la batalla por el matrimonio para parejas del mismo sexo en la Ciudad de México se llama David Razú y es un hombre heterosexual, casado y con hijos. Aún falta por ver qué se gana y qué se pierde con ello, pero este es un cambio relevante que nos enseña el tiempo que nos tocó vivir y la humanidad que nos une a tod@s.

¿Conoces a más heterosexuales que están a favor del matrimonio para parejas del mismo sexo como los del video de abajo?

Deja sus nombres aquí mismo o mándamelos por Twitter o por Facebook.

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