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Cinecrítica. Avatar (Cameron, 2009)

diciembre 30, 2009

Por: Enrique Lores 

James Cameron barrió los premios Óscar con Titanic, una película que causó una enorme división de opiniones. Más de diez años después vuelve a las pantallas con Avatar, un filme con el que promete revolucionar el mercado de los efectos especiales. Viendo las anteriores películas de Cameron podríamos pensar que cumplirá cabalmente. Pero además de los efectos especiales, ¿qué más tiene Cameron que ofrecernos con su nueva historia de ciencia ficción? Aquí mis percepciones.

Avatar logra lo cumplido en cuanto a efectos especiales, de eso no cabe duda. La nueva tecnología creada para esta película nos mete de lleno en mundos fantásticos por medio de movimientos de cámara que antes eran sencillamente imposibles de lograr. La animación de los personajes es cada vez más cercana a la realidad y es, por mucho, muy superior a la utilizada por Zemeckis en los acartonados personajes de A Christmas Carol. Como espectador, uno se descubre perdido en los ambientes animados y no tarda mucho en pensar que lo que está viendo es la verdadera naturaleza de un planeta lejano en vez de un montón de gráficos por computadora.

Aquí es, sin duda, donde la película logra el mayor de sus aciertos. El planeta donde se desarrolla la historia cobra una personalidad propia y, a diferencia de otras películas del género, aquí toda la naturaleza tiene una interacción avanzada. Todas las hojas se mueven con el viento, la hierba se enciende con los pasos de los personajes y, lo que me parece muy importante, los animales salvajes no tienen esta apariencia falsa como los de Lucas en El Ataque de los Clones o los de Lee en Hulk.

Las batallas también son un paso adelante. Los movimientos de cámara son impresionantes y nos hacen un soldado más en una guerra a la que ya no somos ajenos. Los misiles vuelan hacia y entre nosotros, los árboles caen a nuestro alrededor y las llamas nos rodean. Porque, no puedo continuar sin decir, Avatar es una experiencia mucho más poderosa en tercera dimensión, aunque su contraparte en dos dimensiones no deja de ser impresionante.

Pero dicho esto y alabados los efectos especiales, esta película es un refrito de muchas otras que ya hemos visto. Si usted ha disfrutado de Danza con Lobos, entonces Avatar no tiene nada nuevo que ofrecerle. La historia es común, tan común que la ha visto decenas de veces en otros filmes mucho mejor realizados.

Los norteamericanos han puesto una base en el planeta Pandora, un paraíso terrenal que esconde peligros mortales y un aire que es irrespirable para los seres humanos. Sin embargo, los grandes bosques de dicho planeta están plagados de un mineral que representa millones en ganancias para los norteamericanos. El presidente de la empresa extractora, el convencionalista personaje materialista y ciego a los sentimientos, lucha entre las opiniones de los científicos, que desean respetar el planeta, y los militares, que a punta de misiles quieren conquistar Pandora para hacerse del precioso material ya sin estorbos. El principal de estos estrobos son los Navi, una especie de azules humanoides que tienen una sociedad organizada dentro de los mágicos bosques de Pandora y que no están nada felices de que los humanos hayan llegado a su planeta para robarse los recursos naturales.

Las herramientas de los militares son las armas y los aviones de guerra modernos. Las herramientas de los científicos son sus “Avatares”, cuerpos creados genéticamente que son un hibrido entre humano y navi. De este modo, un humano, desde la comodidad de un laboratorio, puede controlar a su navi, ver lo que él ve, vivir lo que él vive. Como si le sacaran el alma a un cuerpo para metérsela al otro.

El filme inicia con la muerte de un importante científico del proyecto “Avatar”. Como los avatares requieren del ADN de su creador, el resto del equipo avatar llama a Jake, el hermano del científico, un militar que vive frustrado desde que quedó atado a una silla de ruedas. Aunque el equipo avatar odia la incursión de un militar en su proyecto, no les queda otra salida y pronto Jake anda corriendo de acá para allá utilizando el cuerpo humanoide creado por su hermano.

Los militares, como todo militar convencionalista de película norteamericana, no se quedan con los brazos cruzados. El Coronel Quaritch, otro convencionalismo más, es el militar sediento en sangre que desea pasarle por encima a los Navi aunque no sea necesario. Al enterarse que Jake es un soldado, lo obliga a tomar una postura: deberá convertirse en un espía, internarse en el mundo de los Navi y juntar toda la información posible para hacerles más fácil un ataque definitivo.


Pronto Jake empieza a vivir entre los navi, que lo instruyen en sus tradiciones, su idioma y su vida diaria. Poco a poco Jake se encariña más y más con esta tribu, hasta que termina enamorándose de la princesa. Más temprano que tarde, su cabeza se llena de dudas: ¿cuál es su lugar, dónde está puesta su fidelidad, en la nueva raza pacífica a la que no pertenece o a la raza humana de la que es parte? Con este conflicto la película se echa a andar.

¿Es una historia interesante? No. Ya la hemos visto un millón de veces y hasta podemos decir punto por punto qué es lo que va a ir sucediendo. No hay absolutamente ninguna sorpresa, todo sucede como lo hemos visto en otros filmes, todo se va desarrollando como ya sabemos, siempre dirigiéndose hacia el ya conocido final feliz. Así que si lo que quiere con Avatar son sorpresas en el desarrollo de la historia, mejor ni vaya al cine, no encontrará ninguna.

¿Tenemos desarrollo de personajes? Tampoco. Los personajes son convencionalismos que hemos visto hasta en las caricaturas. Y ojo, no estoy hablando de los convencionalismos necesarios para una historia de desarrollo mitológico como The Matrix o Star Wars. Estoy hablando de los clichés más obvios y baratos y de los símiles más cínicos. Es claro que la película es un símil de la conquista del nuevo mundo; es claro que la película es una crítica a la política militar del gobierno de Bush; es claro que la película es una crítica a las corporaciones egoístas y la búsqueda de las ganancias por sobre el bien personal. Y ese es un gran problema, porque son símiles demasiado obvios… pero eso sí, todos ellos con el final utópico que deberían tener en la vida real pero que, sin duda alguna, no tienen ni nunca han tenido.

Aquí todo es blanco y negro, eres bueno o eres malo; amas a la naturaleza o la destruyes; eres de la maquinaria o eres del bosque. La lucha del bien contra el mal, de la maquinaria contra la naturaleza, de los misiles contra las flechas de arco. Y esto elimina por completo cualquier complejidad en la historia o las motivaciones de los personajes. Cada quien toma su línea y ahí se mantiene durante el resto de la historia, sin que nada lo mueva, sin que nada lo haga dudar. Incluso Jake, el protagonista, pasa de un lado a otro del espectro sin el menor rastro de duda o culpa. Simplemente es una historia sencilla.

Por primera vez en su carrera, vemos a un Cameron que no tiene el menor interés en poner una historia o desarrollo de personajes detrás de sus efectos especiales. ¿Qué Titanic tiene una historia superficial? Posiblemente, pero al menos el director se encarga de presentarnos a sus personajes al menos durante una hora y media antes de empezar a echar hacia adelante los impresionantes efectos especiales. En Titanic tenemos, por ejemplo, a Cal, un hombre que nos parece noble y amigable por pedazos mientras es un insensible maldito en otros, pero con el que podemos identificarnos porque, finalmente, tiene razón para hacer lo que hace. Los personajes en Avatar son tan unidimensionales que no hay manera de identificarse propiamente con ninguno.

Es de resaltar, sin embargo, la música compuesta por James Horner. Este autor, que ha tenido éxitos como Braveheart o Titanic,  vuelve a trabajar con Cameron para crear la que, desde mi punto de vista, es de las mejores partituras que ha escrito en su carrera. Estoy convencido que buena parte de lo que hace impactantes las hermosas imágenes de Cameron es la poderosa música que las acompaña. Sin ésta, la película perdería buena parte de su fuerza.

Con esto termino. ¿Qué calificación le pongo? Personalmente le pongo un 10, porque yo no me aburrí un solo segundo, a pesar de que ya sabía qué iba a suceder, quería verlo desarrollarse en pantalla. Es un diez en cuanto a la experiencia cinematográfica, que no deja de ser abrumadora; a pesar de que su guión es un cliché de principio a fin, me atrapó por completo, me descubrí emocionado, triste, alarmado. Lo que impacta son la música y las imágenes, pero no puedo sino advertir a los lectores que si lo que buscan es una buena historia, no la van a encontrar en Avatar. Véanla para quedarse inmersos en un hermoso mundo de fantasía y para presenciar directamente lo mucho que han logrado los efectos especiales.

Les mando un abrazo y les deseo un feliz año nuevo.

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3 comentarios

  1. yo pienso que la pelicula es una versión moderna de pacahontas. o pocahontas 2099, la verdad no fue lo que esperaba.


  2. A mi la verdad esa pelicula no me interesa en nada verla, aunque mucha gente me la recomienda, a mi no me atrae en nada, todo se centra en una misma trama, que se ha visto en muchas peliculas… a mi se me hace una pelicula tediosa y con los mismos problemas, que los efectos especiales y las escenas de accion le dan sabor.

    La trama se centra principalmente en una guerra, la esclavizacion de una raza sobre otra, el amor entre el protagonista con la muchacha que lo ayuda, la traicion del personaje principal hacia sus aliados, etc…

    El porque no me interesa, por lo aburrido, ya que durante 3 horas seguidas le dan tanta accion y efectos especiales que la trama se centra en una pequeña parte y sin chiste…

    Bueno, saludos y hasta luego…

    Atentamente

    Omar Ruiz


  3. Avatar no pretende ser arte, y el guión tan solo es una pobre excusa para poder desarrollar el inmenso despliegue tecnológico.

    Yo salí del cine contento de haber visto un espectáculo increible, pero el que busque algo más allá de eso no va a encontrarlo. Lo cual es una pena.

    Viendo las cifras del box office y las nominaciones a los oscars se ve claramente que a la gran mayoría si le ha gustado la películita… y que Cameron ha hecho exactamente lo que queria hacer: coger una historia simple repetida hartas veces, llenarla de colores, y recuperar la super inversión en tecnologia.

    Ojalá esto sirva para que desarrolle algo mejor en el futuro…



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