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Editorial. A propósito de Esteban Arce

enero 9, 2010

Por: Genaro Lozano

Pobre Esteban Arce. Sus comentarios lo convirtieron hoy en el rostro de la intolerancia en México y los estigmas pesan. Justo como las personas que no practicamos la heterosexualidad compulsiva y de tiempo completo, Arce hoy también será etiquetado y demonizado, aunque él como intolerante y por el terreno de lo que muchos llaman lo “políticamente correcto”, y que yo veo como un cambio en las percepciones y valores de una sociedad que se cuestiona a sí misma de forma activa.

Sin embargo, no creo que el debate se llame Esteban Arce sino que es sólo a propósito de él. Tampoco creo que el debate se agota en saber si sus declaraciones son vigentes, como sugirió Álvaro Cueva. Creo que ésa es una aclaración muy necesaria para el periodismo, pero creo que el debate de fondo gira en torno a los límites de la libertad de expresión, que en México ha sido conquistada como parte de un largo proceso que se ha acelerado desde que se demoronó el sistema de partido único.

No tengo respuestas. El debate sobre los límites a la libertad de expresión, e incluso sobre si éstos deban existir o no, debería ser en todo caso interdisciplinario. Ocupa a filósofos, a comunicólogos, a periodistas, a politólogos, a sociólogos, a teólogos, a religiosos, a ateos, a abogados, a expertos y, claro, a ciudadanos que son quienes más activamente deben ejercer la libertad de expresión como un derecho en una sociedad democrática.

A nivel personal y siempre en privado, con otr@s amig@s y colegas que entienden y valoran la aportación intelectual del feminismo así como la ironía y la parodia, #yoconfieso (dirían en Twitter) que yo mismo he hecho bromas sobre las mujeres, sobre los heterosexuales (sí, hay ironías sobre ustedes), sobre los negros, sobre los homosexuales. Ayer mismo la pluma de una chava feminista me llamó “Loca” y me ruborizó su ingenio. Después de todo, como cantan los creadores del musical Avenida Q, “todos somos un poco racistas”… y homofóbicos y misóginos y clasistas y“humanofóbicos” y “diversifóbicos”.

Desde hace años soy fan de varios programas televisivos que experimentan con los límites de la libertad de expresión y que son polémicos. Me voy a referir a uno porque se ha metido con todas las identidades personales posibles, con todos los espectros ideológicos, con todas las religiones, con todas las prácticas sexuales y con todas las fobias. Desde 1997 South Park ironiza, debate, critica y “deconstruye”. Sus episodios se han burlado de quienes refutan la teoría de la evolución de Darwin, de los votantes que llevaron a Obama a la presidencia, de celebridades como Tom Cruise, del Presidente Calderón, de las mujeres, de los homosexuales, de las personas con discapacidad, de los ateos, de los católicos, de los judíos ortodoxos, de Bush, de Mahoma, de Jesucristo, etc.

Los límites de la libertad de expresión llevados al máximo por sus geniales creadores, dos judíos canadienses que parodian y atacan principalmente a la sociedad estadounidense, la sociedad que a fin de cuentas es la que domina el mundo con sus hábitos de consumo, con su arrogancia bélica, pero también con la fortaleza envidiable de sus instituciones democráticas y de su sociedad civil.

Insisto, no tengo respuestas. Nadie las tiene de forma exclusiva. Por ello sugiero los siguientes puntos sobre los límites a la libertad de expresión que hoy tocan a los contenidos de los medios de comunicación y a la regulación o autoregulación de los mismos:

  1. Televisión abierta o cable. ¿Hay alguna diferencia hace el transmitir un programa con los contenidos como el de Arce en televisión abierta, donde no hay otra opción a ver más que una decena de canales, a hacerlo en un programa de televisión por cable, donde hay cientos de opciones y el televidente tiene realmente el poder para seleccionar?
  2. El horario. ¿Cuál es el auditorio de un programa que se transmite de las 7 a las 10 de la mañana ¿Hay más niños en educación primaria y adolescentes de secundaria que ven tele a esa hora? ¿Es un tema de clasificación y de horario?
  3. Formato sin olvidar contexto. Jamás he visto el programa de Arce, pero imagino que es un talk show y los contenidos de éstos no siempre son los mejores. La televisión basura, como la comida basura, tiene sus consecuencias graves para la salud y más en el contexto de un país como México que tiene en la violencia de género (y hablar de género no es sólo hablar de mujeres), en el maltrato a los indígenas, en la denostación del “naco” y en el olvido a los pobres los peligrosos síntomas de una de sus principales enfermedades: la falta de educación.
  4. Los espacios vacíos se llenan. México no tiene aún a su Rush Limbaugh, un exitoso conductor de la radio que se ha convertido además en uno de los líderes del movimiento conservador estadounidense. Sus opiniones conservadoras le han dado un poder político que hace temer a los demócratas en el sur de EU.
  5. Los argumentos de quien vienen. ¿Es Arce un líder de opinión? ¿representa el espejo de una sociedad en la que muchos no nos queremos ver reflejados?
  6. Las instituciones. La Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación actuó rápido. En su comunicado no señala a Arce. El papel de la CONAPRED es el de visibilizar estos casos, no el de sancionarlos porque esta comisión no está facultada para emitir un castigo, como bien recordó Ricardo Bucio, su titular. ¿Debe la CONAPRED ser reformada? ¿Qué sucede cuando comentarios peligrosos así son realizados por representantes del Estado mexicano?
  7. ¿Veredicto? Con el estómago pensé que Arce no debería tener espacio en una televisora seria. Lo escribí en Twitter y hoy lo enmiendo. Me produce ansiedad el que un espacio de tele abierta y horario matutino le den tres horas a la irresponsabilidad. El veredicto es de los televidentes que lo siguen, pero el debate sobre los límites a la libertad de expresión no termina y espero prosiga porque ello es símbolo de madurez política de una sociedad.

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2 comentarios

  1. Primo, “El respeto a derecho ajeno es la paz” Los reporteros no opinan, los comentaristas no reportan, ubicate……


  2. Primo, “El respeto al derecho ajeno es la paz” Los reporteros no opinan, los comentaristas no reportan, ubicate…….



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