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Editorial. Tod@s somos animales

abril 23, 2010

Por: Genaro Lozano

En el reino animal, los seres humanos estamos en la punta de la pirámide. Controlamos el mundo en el que vivimos, y subsistimos, con otras especies más. Somos solo una de los cientos de miles de especies animales que viven en la Tierra. Tanto la religión – con eso de que Dios nos creó a su imagen y semejanza- como la ciencia – con su darwinismo evolutivo- nos han hecho creer que somos la especie animal superior. Aunque claro, tanto ciencia como religión no son sino creaciones de la inteligencia humana, así que en el fondo somos nosotros mismos los que nos decimos: somos superiores… y nos lo creemos como dogma de fe.

Y sin embargo, los seres humanos somos la única especie que tiene la capacidad de crear armamento bélico para aniquilarse masivamente. Somos la única especie capaz de usar a otros animales para nuestro entretenimiento en los circos, en los rodeos, en la equitación, por poner unos ejemplos. Somos también la única especie que usa a otros animales para la investigación y para probar los productos que desarrollamos, la única especie que se viste y calza usando las pieles de otros animales muertos. No somos la única especie que caza, pero sí la única que ha creado una industria masiva de procesamiento de alimentos, que incluye la reproducción de millones de vacas, pollos, cerdos y demás, su asesinato y su posterior consumo en el mercado. Somos además la única que se autojustifica: somos una especie hambrienta, después de todo.

Todo ello viene a cuento porque en Nayarit un grupo integrado por cuatro especies del reino animal, subespecie humana, cuatro adolescentes, mostró lo peor de sí. En un ritual del horror y de la falta de compasión, estos jóvenes torturaron hasta el asesinato a otro animal de la especie canina, un perro callejero cuyo único crimen fue haber pasado por donde estaban esos otros animales.

El maltrato a los animales no humanos es una de los peores reflejos a los que los humanos nos podemos asomar. Es un reflejo no sólo de nuestro antropocentrismo, sino además es decir: somos superiores y confirmarnos que no somos más que unos depredadores sin alma. Después de todo, la forma en la que una sociedad trata a los animales dice mucho de lo que esa sociedad vive en su entorno. Una guerra sin sentido, un verdadero breviario de podredumbre, diría Cioran.

Maltratar a los animales es una de las muestras de barbarie más terribles del género humano

Esos cuatro jóvenes nayaritas son culpables, pero también son víctimas. Víctimas de quienes hoy piden pena de muerte para ellos, víctimas de un Estado que no ha sabido educar bien y alimentar a su población, pero también de un Estado que no cree que el maltrato animal deba ser castigado como un crimen y que cree que sólo con una multa de 500 pesos basta.

Alimentamos cada año con presupuestos públicos a un partido que se dice ecologista y que no ha logrado impulsar una agenda verde que incluya la protección de los animales no humanos. La política del asco hecha realidad.

Somos una sociedad que lucha por satisfacer sus necesidades materiales y que por lo tanto no puede darse el lujo de satisfacer las “excentricidades posmaterialistas” como el desarrollar campañas de prevención al maltrato animal. Estamos ensimismados en nuestra cotidianeidad y en nuestras agendas, creyendo que no es posible compaginar temas y construir puentes. Nuestra clase media está monotemática.

"Llama a mi abogado". Campaña de la ENPA

Y mientras, hay millones de perros callejeros en las calles de nuestro país que están ahí. Sacos de carne y hueso que nadie pela. En las esquinas de nuestras colonias, atropellados en las carreteras. Muchos son el producto de un niño que pidió una mascota y que su familia no tuvo paciencia para educar y que por ello confinó a una azotea, a un garage o a la calle. Eso sí, celebramos el día de la Tierra, pero pensamos sólo en la preservación de nuestra propia especie cuando en el fondo se nos olvida que todos somos animales…

¿Quieres hacer algo? Sigue en Twitter el hashtag #noalmaltratoanimal

Como terapia a esa barbarie, vean el documental del cineasta Laurent Charbonnier, con música de Philip Glass.

Sígueme en Twitter @genarolozano

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2 comentarios

  1. huh… Pues si, estoy de acuerdo totalmente con tu post y me atrevo a agregar una experiencia que tuve con una persona de religion; muy afanada en que salvara mi alma y metida en mi vida y mis pecados. Un dia yo charlando con esta persona tome su celular y hay estaba el VIDEO de unos ANIMALES que agarraron un pobre perro callejero y lo lanzaron como un juguete.

    La “Santa” disfrutaba ver ese video. Lo se porque le pregunte y me impacto tanto que le dije: No te da pena?, acaso crees que ese perro no tiene alma?

    No tuvo respuesta!!! una verdadera Barbarie!


  2. Genaro,

    estoy de acuerdo contigo en todo menos en esto: los sseres humanos si tienen una inteligencia más evolucionada, lo suficiente para poder tomar decisiones amorales y, por ende, la capacidad para destruir a otros humanos y otras especies.

    pa



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