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Cinecrítica. Río (Saldanha, 2011)

abril 23, 2011

Jueves, 5 de la tarde. Después de varias semanas de no pararme en un cine -irónicamente, el proyecto que me ha mantenido lejos de cualquier tiempo posible de ir a disfrutar de una función tiene que ver con el cine-, decidí que era momento de darme el placer que, cada función, me crea el que las luces se apaguen dentro de la sala y el proyector comienza su magia en la pantalla. Originalmente planeaba ver la cinta Solitary Man de Brian Hoppelman y David Levien pero al llegar a la sala, entre la recomendación de alguien y el deseo de mi acompañante por ver la cinta que terminamos viendo, cambié la decisión en la taquilla con apenas 4 minutos para comprar palomitas y demás. Ya con lentes 3D puestos y la mitad de la dotación acostumbrada de la dulcería -olvidé mi dinero en casa, solo saqué a pasear mi cartera vacía-, comenzó la función. Esto es Río, del brasileño Carlos Saldanha y los estudios Blue Sky.

Partamos por la historia. Un guacamayo azul, atrapado cuando es muy pequeño por traficantes de especies exóticas, es llevado a Estados Unidos, donde termina al cuidado de una pequeña niña en Minessota quien lo convertirá en su mejor amigo. Conforme pasan los años, Blu (así se llama el guacamayo) ha encontrado la paz y el amor en este pueblo norteamericano, pero un investigador de aves se acerca a su dueña porque ha descubierto en Río de Janeiro un especimen hembra de la misma raza y Blu es el único macho que existe. Conciente de que estos animales se están extinguiendo, Linda viaja con Blu a Brasil para aparearlo y regresar a casa. Sin embargo, cuando están en el albergue, Blu y Perla (la guacamaya hembra) son robados por traficantes de animales y entonces comienza la aventura de estos pájaros por escapar y regresar a su vida, Perla libre en la selva brasileña y Blu por volver al lado de Linda.

Hasta aquí la premisa de la cinta parece como cualquier otra cinta realizada para niños y, es más, recuerda mucho a premisas como la de Toy Story 2, en la que Woody es robado por un coleccionista ambicioso. La historia de regresar a casa tiene infinidad de variantes y, debo decirlo, mucho mejor logradas. Ejemplos dignos en el cine infantil hay, además de la ya mencionada, Homeward Bound II: Lost in San Francisco, 101 Dalmatians, The Rescuers o hasta la más reciente Madagascar. Y si algo comparten estas películas es que son hechas por estudios que saben perfectamente del cine de animación y de cómo contar una historia dirigida al público infantil. Y es aquí donde está la mayor falla de la cinta en cuestión.

Al salir del cine creo que pude haber dicho la frase con la que mejor defino lo que sucede, a mi parecer, con esta película. Abrazando a mi acompañante le dije “Esto sólo demuestra que si no eres Pixar, Disney o Dreamworks, no te metas a hacer una cinta de animación para niños”. Y es que bien reza el dicho que “zapatero a tus zapatos”. Carlos Saldanha, también escritor del guión, dirige una cinta que se queda a medias en todos los sentidos. Si bien hay escenas memorables en términos de la carcajada que causa en la audiencia -sobretodo una que no les echaré a perder, pero que involucra un celular y unos micos que ha quedado para la historia de mi buen humor-, las cintas para niños siempre han sido un motor de comunicación importantísimo para poner en la mente de la audiencia infantil temas y formas de tratar esos temas que permean cualquier tipo de barrera. Ejemplos para esto hay muchos, como el mensaje de lealtad y amistad de Toy Story, la búsqueda del amor en cualquier cuento de princesas, la identidad de una familia en Lilo & Stitch o la importancia de la amistad a pesar de las diferencias en The Ice Age, por mencionar algunos.

Río tuvo la oportunidad de ser una cinta que comunica el problema de las especies en extinción y el respeto a la naturaleza. Pero se queda en el simplismo de la historia de aspiración romántica entre la pareja protagónica y, aún esta, se siente débil, sin mucho sentido más que el hecho natural de ser dos guacamayas de la misma especie que, sí o sí, deben terminar juntas.

La parte mas débil de toda esta cinta y que fue, además, la que casi me hizo salirme de la sala, es el doblaje. Las actuaciones de Moisés Iván Mora, Yadira Aedo, Gabriel Pingarrón, Humberto Solórzano y Mario Filio son, por decir lo menos, una perfecta basura. Y quizá no es tanto el hecho de sus actuaciones per sé, sino la traducción y adaptación miserable y completamente fuera de toda lógica que realizó el estudio de doblaje SDI Media de México. Lejanos parecen, junto a esta cinta, los días en los que el doblaje en nuestro país era digno de admiración y premios. El texto está plagado -sí… plagado- de chistes mexicanizados, expresiones cliché, mexicanismos baratos e intento de slang tepiteño que, tras unos minutos, termina por cansar completamente al espectador. Y es que una historia que se desarrolla en Brasil, después del noveno “uy, carnalito, pues está super chido todo esto” marea hasta el vómito. Siempre hemos defendido que los doblajes no sean realizados por “figuras” del espectáculo mexicano en aras de atraer a más gente a la taquilla, pero más de la mitad del trabajo de doblaje descansa sobre los adaptadores del texto que, en esta ocasión, parece que les urgía terminar con esto para irse a hacer una cinta de ficheras. Para que se puedan dar una idea, es mucho más soportable escuchar a un Hércules puertoriqueño que a cualquiera de los personajes que en esta cinta son ultrajados por una traducción burda e irresponsable. Y de la música también tenemos queja, pues fue simple cliché tras cliché en el soundtrack, como si a la gente no le quedara claro que la historia se desarrolla en Río de Janeiro. Juro que en cualquier momento esperaba escuchar esa canción de boda de los Vengaboys que en cada fiesta termina apareciendo y que, realmente, es mi cue para salir de la fiesta.

En resúmen, la cinta nos recuerda a viejas películas piratas que salían siempre que Disney sacaba un éxito como Kimba el León Blanco, o Alicia en el Espejo. Es decir, es una película perfectamente olvidable. Ni siquiera la experiencia 3D vale la pena pues no hay un verdadero sentido de diferencia visual que haga al público exclamar de admiración como en Ga’hoole por mencionar alguna.

Calificación: 6
Recomendación: Los niños pequeños pueden disfrutarla. Pero no es una cinta ni siquiera minimamente trascendente. Esperen a que esté en su sistema de Video On Demand y véanla cuando las demás opciones se agoten.

Saludos,
D

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3 comentarios

  1. tu comentario me parece un perfecta basura la historia de las películas mencionadas no tiene un historia similar ala de rio es una película muy buena y en el apartado gráfico es excelente lo que lograron.
    ala próxima trata de analizar mejor las películas los doblajes están bien la película trata de un tema que lamentablemente la humanidad ha echo el vender aves exóticas hasta llegar a su extinción sabes tu critica me parece basura espero que mejores y sepas criticar mejor


  2. Primero que nada, señor crítico, usted no es un niño ni tiene en el alma al niño que fue. Y, Río, es para niños. Por eso, el concepto que tiene ya no digamos de la película, sino de sus creadores y colaboradores, particularmente de los actores que intervenimos en el doblaje al español, es, además de subjetivo, visceral y amargoso, equivocado. Los gatos viejos que tiene usted en la barriga, le impidieron apreciar, y, sobre todo, disfrutar de una película cuya animación, música y pista sonora, son excelentes. Por lo que, los niños, sí la aprecian y disfrutan. No le niego el derecho a criticar, no gustar, y hasta denostar el doblaje calificándolo como una “basura”. Después de todo, uno puede decir lo que quiera. Y hacer cera y pabilo del trabajo ajeno. Como usted lo hace. Al negar el valor y la calidad de una cinta que, siendo tan mala -según su crítica-, y “not made in the USA”, estuvo nominada para el Oscar.
    Así que, qué más puedo decirle.


  3. Gabriel: Si lees el comentario con atención, te darás cuenta que la crítica al doblaje es más hacia el traductor que hacia ustedes, víctimas de un guión traducido con las patas y mexicanizado en el más puro insulto al espectador. Y sobre la nominación al Oscar, ¿te refieres a la misma Academia que no nominó a Tin Tin a mejor película animada? Digo… porque espero que no me digas que porque Rio estuvo nominada y Tin Tin no, la primera es mejor que la segunda, porque entonces ya te perdimos.

    Entre otras cosas, estudié doblaje y participé en el doblaje durante un tiempo. Conozco el mundo del doblaje, no tanto como tú estoy seguro, pero puedo asegurarte que no es el trabajo de Rio el que me gusta presumir como industria mexicana.

    Me gusta que me hables de Usted, pero no es necesario. Contrario a tu pequeño prejuicio, no soy un anciano frustrado con la vida que se dedica a la crítica cinematográfica para vomitar amarguras. Soy un cineasta con 29 cortometrajes realizados -varios de ellos premiados- y adorador absoluto del cine comercial. Tampoco soy uno de esos pobres hombres que si no ven a Wenders, Kieslowski o Bergman, no están felices.

    Entiendo tu defensa al haber sido parte de este proyecto, pero el crecimiento de cualquier individuo siempre debe venir acompañado de una autocrítica a los proyectos donde uno ha participado. De los cortometrajes arriba mencionados, hay por lo menos 10 que quisiera que desaparecieran de la historia tras verlos con un ojo más crítico y experimentado.

    No niego el valor y la calidad de la cinta. Simplemente, no lo encuentro.



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