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Salud. El Trasorno Bipolar.

julio 15, 2011

Por: Enrique Sánchez, Psicoanalista Clínico.

Muchos de los términos de la práctica profesional de la psicología se han colado en la sociedad con comprensiones bastante equivocadas, pero las personas que los usan juran y perjuran que su uso es correcto. Es por ello que muchos de estos términos son incomprendidos y, por ende, cuando llegan a aparecer en un diagnóstico, más los odia el paciente desde su ignorancia al respecto  en lugar de conocerlos por lo que realmente son.

El otro día, en una reunión social, un grupo de personas estaba platicando sobre una muchacha a la que todos, entre risas, llamaban una bipolar. Curioso, me uní a la plática para ver qué se decía al respecto y descubrí que, como muchísimas más personas en el mundo, creían que la bipolaridad era una cosa que no es para nada. Y es que el trastorno bipolar es quizá uno de los padecimientos más ignorados por la población en general al mismo tiempo que, suponen, la comprenden perfectamente.

¿Pero qué cree la gente sobre el trastorno bipolar? Pues creen que es un cambio de humor repentino y contrario. Es decir, creen que alguien puede cambiar de estar muy enojado a estar muy feliz, o de estar muy emocionado a muy cansado, o de estar muy enamorado a detestar a la persona a la que antes amaba. Estas personas creen que el trastorno bipolar es el cambio de un sentimiento a otro completamente contrario en cuestión de segundos y sin razón aparente.

Y tienen un poco de razón. El Trastorno Bipolar sí es un cambio de afecto de un polo a otro, pero no podemos acomodarlo a lo que queramos, como el amor y el odio, o el enojo y la felicidad. En realidad es el paso entre de uno a otro entre dos afectos específicos: la depresión y la manía. Es por ello que a este trastorno también se le llama Trastorno Maniacodepresivo.

Hay literatura sobre psicopatología que incluso hace una clara distinción entre el Trastorno Maniacodepresivo y el Trastorno Depresivomaniaco, dependiendo cuál es el afecto preponderante. Si el paciente se mantiene más tiempo deprimido de lo que se mantiene maniaco, entonces es una depresivomanía. En el caso contrario es una maniadepresión.

¿Pero qué es una depresión? Este es otro término que la gente usa constantemente, sólo que en este caso hay un mayor conocimiento al respecto. La depresión es llamada “la psicopatología del siglo” por algunos profesionales de la salud mental, ya que la mayoría de los pacientes que llegan a psicoterapia en estos días lo hacen principalmente a causa de la depresión.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo en el que el paciente siente un estado profundo de abatimiento e infelicidad. Un dato importante que hay que poner sobre la mesa es que la depresión, a diferencia de la tristeza, obliga al sujeto que la sufre a atacarse a sí mismo. En la depresión nos atacamos a nosotros mismos, nos sentimos culpables, nos insultamos y sentimos ser merecedores de la pena que nos embarga. Es común que la persona deprimida fortalezca su estado de ánimo diciéndose que es un tonto, que se lo merece por imbécil, que es un perdedor, etcétera.

¿Qué es la manía? La manía es una elevación anormal del estado de ánimo. A simple vista podía parecer lo contrario de la depresión, un estado eufórico en donde el paciente está demasiado alegre, hasta el punto de bailar, cantar y gritar de alegría. La persona es extremadamente positiva, cree que puede lograr todo lo que se proponga y ve el lado bueno de todo lo que se presenta. De ahí a que se considere el polo opuesto de la depresión.

Sin embargo, la Manía no es otra cosa que una fuerte depresión encubierta. La comprensión dinámica de este conflicto lo explica como una última defensa del sistema mental en contra de la depresión. Es por ello que uno de los grandes nidos de depresivos son las instituciones que apoyan el positivismo. Todas esas personas, exageradamente positivas, en realidad lo que están haciendo es defenderse con uñas y dientes en contra de la depresión. Y es por eso mismo que esas personas caen en depresiones profundas. No pasan de la manía a una tristeza leve, no. Caen hasta abajo. Y no por razones mágicas sino porque la manía ya es, de fondo, una fuerte depresión.

Una persona puede estar deprimida durante semanas para, sorpresivamente, levantarse de la cama y asegurar que ya está bien, que el sol ha salido muy alto y que la vida es hermosa. Ese día bailará, sonreirá y será la persona más feliz del mundo para, en la noche, volver a la cama deprimido y quedarse ahí durante, quizá, meses enteros.

La Bipolaridad no es un asunto de risas, es un trastorno muy grave. En el espectro de las enfermedades maniacodepresivas existe también la ciclotimia. Para los terapeutas de la corriente psicodinámica, la ciclotimia sería la forma más suave de la bipolaridad; es decir, la bipolaridad neurótica, mientras que el trastorno maniacodepresivo podría considerarse como la bipolaridad psicótica.

Si consideramos que el trastorno maniacodepresivo es la bipolaridad psicótica, entonces me veo obligado a asegurar que la depresión en esta clase de trastornos es más melancolía que depresión. Aquí tenemos otro término muy mal usado por la sociedad en general, que cree que la melancolía es una especie de tristeza de amores. No podrían estar más equivocados. La melancolía es el nivel más profundo de depresión, aquél que puede llevar a la gente a no moverse de la cama en meses y, en lamentables ocasiones, al suicidio.

En cuanto a tratamientos podemos dividirlos en dos campos: los tratamientos psiquiátricos y los psicoterapéuticos, aunque comúnmente el trastorno bipolar requiere de ambos al mismo tiempo. El tratamiento psicoterapéutico trabaja en buscar los eventos en la vida del paciente que dieron inicio al trastorno a la vez que trabaja sobre los elementos que inician las crisis depresivas. Una vez que los periodos de depresión y manía han sido controlados, es importante continuar en psicoterapia para evitar la recaída. En muchas ocasiones se requiere de la presencia de toda la familia, por lo que la terapia pasa de individual a familiar.

En cuanto al tratamiento psiquiátrico el valproato de sodio es utilizado como estabilizador del estado de ánimo, al igual el litio o la lamotrigina. Mientras que la lamotrigina se ha mostrado eficiente en la prevensión de depresiones, el litio es el único medicamento que reduce el suicidio en personas con trastorno bipolar grave.

Entonces ya saben, no se tomen la bipolaridad como un juego, porque es uno de los padecimientos mentales más graves y, lamentablemente, una especie de plaga de nuestro nuevo siglo.

Me despido, pero no sin antes desearles que esta noche tengan un sueño que les resulte reparador y constructivo.

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2 comentarios

  1. De dónde sale la teoría de que la manía es una depresión encubierta? Me gustaría leer más al respecto, si tienes más información, gracias!
    Saludos, encantada de conocer este blog!


  2. Mellamananke:

    Cualquier libro de psicopatologia puede ayudarte en este respecto. Te recomiendo “La Personalidad Normal y Patológica” de Bergeret. También puedes consultar “Interacción Grupal y Psicopatología” de González o “La Patología Mental y su Terapéutica” de De La Fuente.

    Son sólo algunos ejemplos de libros de psicopatología que te pueden funcionar y que no son caros. Tambien puedes consultar la versión electrónica del DSM-IV (la versión en libro tiene un costo muy elevado).

    Te agradezco tu comentario y te invito a leer otros artículos de psicología y de otros temas que hay a lo largo y ancho de este blog.

    Que tengas buenos sueños.
    Enrique Sánchez.



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