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Libros. Los Hombres que no Amaban a las Mujeres, de Stieg Larsson.

julio 29, 2011

Por: Enrique Lores   

Ya hace muchos años veía los tomos de la colección “Millennium” en las estanterías de las librerías. Me llamaban la atención sus portadas, con esa mujer flaca y gris mirándome con un gesto entre el miedo y la perversión. Sin embargo, nunca los compré, aun hoy no comprendo del todo porqué. Una amiga, sin embargo, me insistió una y otra vez para que los leyera. Los precios de cada volumen, sin embargo, me parecían caros, a pesar de ser una novela de 2005, el primer título de Millennium seguía en el rango de entre los 350 y 450 pesos. Sin embargo encontré una edición alterna que tenía un costo mucho más amigable. Ahora que la versión norteamericana del filme está a punto de llegar a las salas, he aquí lo que fue mi experiencia con “Los Hombres que no amaban a las mujeres”.

Mikael Blomkvist es un periodista de finanzas que se especializa en sacar al público los trapitos sucios del mundo de la economía y las finanzas. Su revista “Millennium”, de la que es editor, publica mes con mes artículos en las que acusa a los tramposos y corruptos. Sus certeras investigaciones le dan una reputación inmejorable. Esto es hasta que publica un artículo sobre un empresario de apellido Wennerström. El empresario lo demanda por difamación y gana. Mikael se ve obligado a pasar tres meses en la cárcel, pagar una cuantiosa multa y dejar la revista por una temporada, para que no caiga con ella.

Es en este momento cuando otro millonario empresario, Henrik Vanger, lo llama para que resuelva un misterio familiar. Como sabe que Mikael está temporalmente desempleado, le contrata durante un año para que revise el caso de Harriet Vanger, la sobrina del empresario, desaparecida hace cuarenta años sin dejar rastro. Mikael acepta sólo cuando Henrik promete pagarle, además, con información que puede destruir a Wenneström.

De ese modo, Mikael empieza a revisar un caso que lleva sin resolverse más de treinta años, sin la esperanza de lograr avance alguno. Sin embargo, encuentra una nueva pista, una imagen que nadie antes había visto y que le da a Henrik nuevas esperanzas de encontrar al culpable de la desaparición. Durante la investigación, Mikael se hace de la ayuda de una hacker llamada Lisbeth Salander, una mujer casi anoréxica con apariencia de adolescente y varios tatuajes por todo el cuerpo. A pesar de su imagen rebelde y su claro rechazo por el funcionamiento de la sociedad, Salander resulta una eficaz investigadora y en poco tiempo se convierte en la mano derecha de Mikael.

El libro tarda bastante en empezar y le dedica un par de cientos de páginas a la exposición de la crisis en la revista Millennium a causa de la demanda de Wennerstöm y la personalidad de Lisbeth Salander. A pesar de que no parece que el libro vaya hacia ningún lado, el contenido es apasionante, sobre todo en lo que se refiere a las relaciones humanas. Vemos la cercana relación entre Mikael y su co-editora Ericka, y la psicología tan compleja de Salander.

Una vez que empieza, el libro pierde el ritmo. A Larsson se le van páginas y páginas y páginas con Mikael no haciendo nada más que yendo de su casa al café y del café a correr en el bosque, de vuelta a su casa, cenar, leer carpetas policiales y a dormir. Sin embargo, las vivencias de Salander ayudan bastante, pues vemos al personaje más interesante del libro en todo su esplendor, sobre todo en la secuencia del abuso y venganza contra su guardián Nils Bjurman.

A partir de que Salander empieza a trabajar con Mikael el libro se convierte por completo en una historia de suspenso. Lo mejor son las relaciones humanas, repito. Los vínculos entre Salander y Mikael son profundos y psicológicamente interesantes. Juntos logran resolver el caso y destruir a Wennerstöm (aunque esto último es más un favor de Salander).

Creo que no todos los personajes tienen una construcción tan rica como la de Lisbeth Salander. La mayoría de ellos son sólo piezas de cartón que están ahí para llevar la historia. Incluso Mikael, el protagonista, resulta una figura ya común en la novela negra. Salander, sin embargo, es una de las grandes creaciones de la literatura contemporánea. La amamos a la vez que le tenemos miedo, confiamos en ella y nos gustaría tenerla como amiga a pesar de que sabemos que es corrupta y furiosamente agresiva. Salander es ricamente humana.

Las últimas páginas se olvidan completamente del misterio que hace el centro de esta novela para darle un cierre a la acusación de Wennerström al principio de la historia. Y aquí viene mi primera gran queja. Mientras que el desarrollo de la novela es más bien lento (ya comenté capítulos enteros de Mikael sin hacer gran cosa), el final se apresura como si al autor se le estuviera terminando la tinta. En dos párrafos los personajes viajan entre países, van de un lado al otro. Tan sólo en una página Salander visita varios bancos diferentes, se cambia de disfraces, entra y sale de hoteles… las últimas páginas son una carrera cansada en la que el lector se pierde. Digo, si el autor usó páginas y páginas en momentos en los que no pasaba nada, pudo tomar un poco más de papel para tantos hechos importantes y, diría yo, básicos para la construcción del final.

Otra cosa que no me gustó es la resolución del misterio de Harriet. Al final, nos enteramos de que ella, que sabía bien que su hermano era un asesino en serie, huyó del país para evitar sus agresiones. Antes de huir por siempre intenta buscar a Henrik para hablar con él sobre los crímenes de su hermano, pero no logra ponerse en contacto con él porque “estaba ocupado”. Entonces, a ver si entiendo… una adolescente mata a su padre y descubre que su hermano es un asesino en serie que pretende violarla por el resto de sus días y hacerla parte de sus asesinatos… ¿pero no puede hablar con su tío porque “estaba ocupado”? Y aun peor. Lo encuentra ocupado y desaparece por siempre. ¿Por qué en ese momento? ¿No pudo resguardarse en casa de su tío y hablar con él al día siguiente? Cuando leí la resolución del misterio me sentí engañado, pues se me ocurren muchísimas cosas que Harriet pudo haber hecho. Lo que hizo está muy lejos de ser la única opción.

Tengo que aceptar que la novela no fue lo que me esperaba. Casi seis años en la lista de “mejor vendidos” en todo el mundo, precios que no se reducen, versiones cinematográficas en Estados Unidos y Suecia… esperaba que fuera una novela fuera de lo común, una historia que rompiera esquemas. No me encontré nada de eso. Me encontré, sencillamente, con una novela bastante entretenida que está para pasar el rato, con personajes comunes y un misterio interesante al que se le da un cierre poco satisfactorio.

Sin embargo, conocer a Salander vale la experiencia completa de esta novela. Meternos en la mente de este intrincado personaje es una vivencia extraordinaria. Y claro, como con todo “best seller”, nos preocupamos por el protagonista y esperamos que venza, desde su moral intachable, al corrupto empresario que lo persigue. Del mismo modo, deseamos la solución del misterio desde la estima que podemos construir por el personaje de Henrik Vanger, un abuelo de casi noventa años que lleva buscando a su sobrina-nieta durante más de cuarenta.

Recomiendo el libro, pero creo que está lejos de ser la gran obra literaria que muchos de sus críticos y vendedores promocionan. Si se lee como una película palomera que nos entretiene y nos atrapa, entonces la experiencia funciona.

¡Buena Suerte!

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