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Carta abierta… a quien quiera firmar de recibido.

julio 2, 2012

Lunes. Estoy en Querétaro por cuestiones de trabajo y, antes de regresar a la ciudad de México, estoy sentado en pequeño café frente a Plaza de la Independencia haciendo un recuento de lo que va pasando en redes sociales y en el país en general a razón de los resultados de una elección presidencial envuelta en los apasionados debates e intercambios ideológicos. Pero también ahogada en los odios y polarizaciones creadas por quienes no entienden que la democracia se juega para todos de la misma forma y con los mismos resultados.

Andrés Manuel López Obrador perdió la segunda elección presidencial de su carrera. Al igual que hace seis años, canta que “hubo irregularidades” en el proceso electoral y se aventura a algo más, a través de su representante en el IFE, Jaime Cárdenas, cuando asevera que hubo más irregularidades que en la elección de 2006. Es evidente y completamente entendible la primera reacción de la gente que, temerosa, dibuja escenarios de autoritarismo similares a los vividos con el plantón de Paseo de la Reforma de hace seis años, pero se siente algo más frío en el ambiente. Se siente un escalofrío en la piel a pesar del imponente sol del Bajío mexicano que pinta el adoquin del centro histórico queretano. Porque hoy, a diferencia de hace 6 años, Andrés Manuel tiene un brazo social para su conflicto postelectoral que, en su mente perversa –no enferma, no es lo mismo, pues la perversidad requiere de una claridad mental espeluznante–, habrá de legitimar su búsqueda de conflicto. Y podrá hacerlo a través del odio, las frustraciones, los enojos y los sueños rotos de una generación que se sintió abandonada por un sistema que ellos mismos dejaron en el olvido y del que se acordaron justo en el último momento.

Vivimos un momento en el país que demuestra terribles fallas en la cultura de los ciudadanos. Hemos sido testigos de la facilidad con la que se pueden explotar los odios de las masas, mismos que siempre habrán de estar a viva voz y a flor de piel pues somos un país que se ha vuelto experto en aventar la culpa hacia enfrente, en lugar de buscar la responsabilidad hacia dentro. La cultura de la trampa que tanto hemos vanagloriado en todos los ámbitos de nuestra vida (desde el futbol como deporte nacional que enseña que la falta de tarjeta roja en un momento adecuado es un “sacrificio necesario” y no una reprochable agresión, hasta la mordida tabulada según la severidad de nuestra falta) nos ha jugado una mala pasada volviéndose en nuestra contra al hechizarnos en su discurso de buscar culpables antes que de aceptar circunstancias. Así como vale fracturar al contrario para evitar el gol, hoy hemos decidido romperle la pierna a México para no entender el funcionamiento de una democracia participativa con figuras de oposición clara. Pero lo hemos hecho a través de la violencia, del odio y la amenaza.

Este, como ningún otro proceso electoral, será recordado como polarizador de opiniones y confrontación de dogmas más no de ideas. Será recordado como el proceso en que candidatos miraron a la ciudadanía y decidieron jugar un juego muy peligroso: el de dejar que sus seguidores se pelearan en el ring de la calle, en lugar de que fueran ellos los que pelearan en el ring del debate. Y, ¿saben algo? Lo lograron. Las redes sociales que en otros países sirvieron para tirar regímenes autoritarios, que funcionaron como elementos de respuesta a emergencias en terremotos y tsunamis, que impulsaron la convivencia de ideas divergentes y celebraron la tolerancia, en México sirvieron para el pleito visceral que nos llevó a este momento en el que cualquier cuestionamiento a las ideas es visto como algo peligroso y agresivo; este sentimiento de no pertenencia que inunda las calles bajo el argumento de una guerra civil que nadie entiende y que se pinta más estúpida que la misma concepción natural de la palabra.

Hoy, tras una derrota anunciada no sólo por encuestas y medios –estos últimos, en su libre derecho de apoyar a quien fuera, contrario a lo que piensan los del candidato no apoyado–, las calles y las redes sociales son tomadas por esta guerrilla virtual –enfrascados en su soberbia de creerse todo México en un país que apenas el 8% de la población cuenta con redes sociales– para exigir sangre y levantar cánticos en honor a su candidato derrotado cual si fuera mártir caído en una batalla única, irrenunciable e irrepetible por la justicia absoluta y dignificante de todo un país. No se dan cuenta que fue, simplemente, una elección presidencial que, como cualquier elección en país democrático, habrá de tener un derrotado y un triunfador y que, para construir el país digno que soñamos, requiere una oposición participativa, concepto que se les aleja de la mente al imaginarse traidores si llegan a cruzar la mano con el vencedor. Es un cuento que ya nos sabemos, una historia que ya nos contaron y que vimos cómo hundió al país en una especie de parálisis política. Porque este odio no tiene 90 días de existir, sino años en los que se construyó con base en la inmadurez de un sistema partidista que nunca aprendió a convivir en democracia, sino que se formó a través de la idealización de la protesta. Somos testigos hoy de los resultados de una oposición y una izquierda que se formó a través de los miedos del 68, el 71 y el 82 en ambos lados del espectro político.

Y, peor aún, vivimos hoy la continuidad de los movimientos sociales en una juventud que se siente perdida en su fundamentación ideológica. Una juventud a la que le dijimos que cualquier libro que leyera era bueno, sin importar el contenido pues “la lectura siempre abona” y que, fieles al precepto, se quemaron los ojos buscando horocruxes y clanes de vampiros que brillan al sol, en lugar de entender el cuestionamiento social que, como dijera Umberto Eco, su condición de jóvenes les exige. La inmediatez de la información de un internet que se repite sin ser corroborado hasta que se convierte en verdad absoluta –Goebbels estaría orgulloso de lo que se puede lograr con Twitter–, combinado con la facilidad con la que se hipnotiza a una sociedad que se perdió entre series de televisión y novelas gráficas como su único referente de la sociedad global causaron que hoy, a la luz de resultados que no les favorecen, salieran a pedir una revolución, una resistencia, un golpe de Estado o, incluso, una guerra. Asusta la facilidad de quienes creen que la guerra se pelea con Twitter y Facebook (manta leída en una de las manifestaciones de Yo Soy 132), pues se equivocan no por idiotas, sino por inocentes. Y nunca la inocencia ha sido precursor de grandes beneficios de la lucha social, sino por el contrario, ha sido alimento de quienes saben explotar el terreno fértil para mantener la repetición de sus reclamos antiguos ya nunca escuchados.

Ahí estamos parados, en la búsqueda de una identidad perdida de la juventud que hoy clama una democracia entendida a su placer y no como la democracia es. Hoy estamos en medio de una juventud como brazo social de quienes buscan el conflicto como única lucha y se argumentan en el juego anacrónico de que “solo así se cambian las sociedades”. Hoy caminamos entre calles en las que no se nos permite hablar, pues nuestro mensaje no coincide con el de los soldados rasos de un caudillo que, cobardemente, se esconde detrás de un discurso pacífico mientras permite, por omisión, el enardecimiento de quienes no son suyos, pero lo siguen. Y es que, si bien está en su derecho de buscar transparencia, nosotros caímos en la esperanza de que el sentido común prevalecería en este momento del país en el que, de nuevo, se comprueba la inmadurez de nuestra democracia incipiente y que, sin duda, a punta de golpeteos y conflictos no habremos de ayudarla a crecer y desarrollarse. Estamos de pie en la banqueta de un país que tiembla entre gritos, acusaciones y poco entendimiento de lo que significa la democracia y sus imperfecciones, testigos de quienes quieren que corra la sangre y ardan los edificios oficiales, sólo porque no han logrado entender el concepto de derrota, bañados en su concepto de democracia nacido de sus consignas virtuales y estatutos de teclado inalámbrico.

Ojalá que entiendan a tiempo y que no salga el protagonista de las desgracias históricas, porque mientras llenan las calles imponiendo su voluntad –irónicamente gritando que no aceptan la imposición– y buscando establecer su visión de la democracia como única e inequívoca, el fantasma de la violencia que ellos mismos están pidiendo, se postra sobre la mente de quienes los observamos impávidos e impotentes pues no permiten participación de quienes les son diferentes y ajenos. Y es que no podrán entender, hasta que lo vivan, que las balas no se disparan desde la comodidad de un teclado y que las heridas no se curan con la simplicidad de un “unfollow”. Algún día, espero, entenderán que los campos de batalla no miden lo mismo que la distancia entre la Universidad Iberoamericana y Televisa Santa Fe, y que no están custodiados los espacios por patrullas permisivas, sino por fuegos descontrolados de los que habrán de limpiar la sangre de quienes los acompañaron a una lucha que nunca entendieron, en nombre de quienes nunca los conocieron. Y es que la sangre no se limpia con jabón hipoalergénico, como tampoco se apagan los odios con las consignas de la división.

Sólo dos cosas te dejo por si quieres dar acuse de recibo a esta carta: así como las revoluciones de la muerte se convierten en la muerte de las evoluciones humanas, también es importante entender que ese país democrático que tanto estás peleando nace, fundamentalmente, de la pluralidad de los individuos.

Carlos Dragonné

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7 comentarios

  1. Carlos eres puntualmente Brillante Wow, Ojalá todo México leyera tus palabras y Los Chicos de #YO SOY 132 en particular…
    Mi acuse de recibo a tú Carta.


  2. Hola Carlos, me encontre tu post en FB, lo respondí directamente ahí, pero por alguna razón no te pude taggear correctamente… aqui te lo dejo, saludos!
    Firmo de recibido, y aludo mi derecho a replica:

    Pues bueno, primero con lo que estoy de acuerdo; siempre, y mas en estos tiempos, será muy peligroso la polarización del país, que la violencia se imponga sobre la razón, y que los ciudadanos nos hagamos aliados de la intolerancia y la cerrazón. Te invito a ti, y a todos los que se enfrenten con personajes de este tipo a ignorarlos por completo, ya que solo descomponen la incipiente democracia que estamos amalgamando.
    Dicho esto, no coincido en absoluto con este mensaje, no conozco a este @Carlos Dragonné, pero creo que, sin ánimos malignos, esta desacreditando un sentir y accionar de millones de mexicanos que estamos auténticamente consternados por la situación del país. El afirma que las redes sociales se han prostituido al nivel de la inacción, que los movimientos estudiantiles y ciudadanos han perdido el sentido y se han prestado para intereses particulares; bueno pues no resta más que decir que esto es completamente falso.
    Afirma que ha asistido a reuniones y marchas de 132, y no tengo porque no creerle, lo que si le tengo que reprochar es que la imagen que plasma en su comunicado no podría estar más lejos de la realidad… los movimientos estudiantiles no han sido, ni serán rehenes de ningún interés político! Para muchos es muy difícil entender como un movimiento que se hace llamar apartidista sea frontalmente Anti-Peña nieto, entiendo porque puede confundir pero la razón es muy obvia. El movimiento nace del descontento hacia la manipulación de la información en los medios, principalmente de Televisa, y evidencias sobran sobre la complicidad de la televisora con toda la plataforma política de Peña, vamos es abrumadora… Es por esto que tan solo por congruencia no podemos aceptar que en nuestra llamada “democracia” las elecciones se hayan desarrollado con rectitud, no podemos aceptar que se nos imponga un presidente que responde a intereses particulares, no podemos aceptar un individuo que evidentemente no esta preparado para el puesto, no podemos olvidar Atenco, no podemos obviar los claros indicios de irregularidades durante las elecciones, no podemos perdonar que EPN haya rebasado todos los gastos en los topes de campaña. Simplemente no podemos…
    Los mensajes en las redes sociales es cierto muchas veces solo han sido válvulas de escape para el odio, pero créeme yo que tuve la fortuna de estar en contacto aunque sea un poco en marchas y asambleas, las mas de las veces, sirvieron para tomar conciencia, para un inteligente intercambio de ideas, para unir opiniones confrontadas, para despertar…
    Habemos muchos que reconocemos que AMLO es la mejor opción para México, con todos sus defectos, su clara gula de poder, su conservadurismo para mi ilógico… Pero es el único que estaba dispuesto a tener una interlocución con la ciudadanía, fue el único que nos hizo participes de su plataforma política, fue el único honesto. Créeme que somos muchos que hubiéramos sido sus más férreos críticos si hubiera llegado a la silla grande. Y creo que @Carlos Dragonné se olvida de aquellos tiempos cuando hablar de política era casi dogmático, hoy me da gusto darme cuenta que eso ya lo superamos, que si que falta mucho camino que recorrer, olvidar los rencores y concretar la unidad entre las facciones mas radicales, pero al menos ya estamos más despiertos…
    Y al final de todo que va a pasar, que seguro será grande! Cuando por fin se concrete la imposición de EPN, va a regresar el viejo PRI al poder, pero por fortuna nosotros somos un México nuevo!


  3. Gracias por sus comentarios.

    Hernan, te invito a que leas de nuevo la carta para evitar malentendidos o, en su caso, sobreentendidos. Comparto contigo que el gabinete de AMLO era la mejor opción en estas elecciones, como lo dije en su momento, ésta era la elección de la izquierda, aunque era una elección para que AMLO no estuviera, por los daños a la izquierda que le ha generado.

    Sobre la manipulación que se le ha hecho a YoSoy132, tristemente he sido testigo presencial y de primera mano de cómo se han subido al movimiento otros intereses y otras ideas.

    Pero lo que más me llama la atención es que en una democracia se pierde y se gana, y la gente de 132 ha olvidado eso. Pero aquí es una carta sobre la violencia, el odio, la agresión y la polarización que existe en el movimiento y por el movimiento.

    Saludos a todos,


  4. Querido tío:
    Difiero del párrafo donde dices que ahora el ring lo utilizan los ciudadanos en lugar de que lo hagan los políticos, porque yo creo que es hora de que lo utilicen precisamente los ciudadanos, durante siempre lo han hecho los políticos y nos llevan entre las patas, creo que es un avance que la sociedad se involucre en la política de este país. Ahora, el modo en el que lo están haciendo, tal vez no es la mejor, pero es la única porque desafortunadamente y tú mismo lo dijiste, no es una sociedad con cultura, es ignorante y salvaje, pero por algo se debe de comenzar a despertar conciencias y sí también he pensado que no estamos preparados para vivir una democracia, pero es legítimo luchar por algo mejor de lo que tenemos, a mi me encantaría que fuera a través de movimientos que tuvieran, mas educación y ética… pero no hay, en este país miserable carece una sociedad intelectual y hay más idiotas que otra cosa. Vania Dragonné


  5. Vania:

    Efectivamente, es hora de que lo usen los ciudadanos. Pero hablé de dos rings. El de la calle y el del debate. Es hora que los ciudadanos se suban y sí, se apoderen del ring del debate y dejen de creer que está en la calle.

    Un beso grande.


  6. Me preocupan varios puntos de su articulo. Por un lado, habla de una juventud que se niega a ser activa en la democracia participativa, debido su aparente falta de cultura y entendimiento de la actual situación. Por otro lado (lo mas grave) es que su discurso parte de la premisa de lo que escuchamos hasta el cansancio en la television chatarra mexicana: “En la democracia alguien tiene que perder y quienes pierden tienen que acatar y nunca cuestionar para no perturbar la tranquilidad de quienes estan mas comodos en el conformismo”.

    Le informo Sr., que la democracia hace mucho tiempo no existe en Mexico, lo cual ha creado una seria acumulacion de frustración ante la falta de voz, proporcional a la injusticia que no para de crecer en nuestro pais. Claramente no tiene Usted idea de la enorme cantidad de abusos y atropellos que se orquestaron de la manera mas cinica dentro del contexto de esta eleccion, mismos que cualquier ciudadano con un poco de sensibilidad politica e historica encontrarian alarmante ignorar. La diferencia es que hoy tenemos la posibilidad de transmitir informacion de primera fuente de manera inmediata y afortunadamente ya no dependemos de televisoras que sin escrupulos, nos venden una realidad maquillada.

    Esta no fue simplemente una eleccion presidencial que tiene “un derrotado y un triunfador”, esta eleccion esta siendo uno de los atropellos mas monumentales a nuestros derechos y estamos ante una oportunidad inigualable para cambiar nuestra obscura historia. Me parece que promover la idea de que jóvenes luchando son jóvenes dividiendo, curiosamente nos divide mas. ¿No le parece que los jóvenes en las calles y en las redes es la mejor prueba de participación democratica? Increible es que no pueda usted conmoverse por los jovenes involucrados, sin su entusiasmo estariamos en la eterna apatia, verdaderamente jodidos. Y por ultimo le dejo esta frase de Gandhi:

    “Cuando una ley es injusta, lo mejor es desobedecer”


  7. Creo firmemente que la tolerancia debe de ir acompañada de un conocimiento de la legalidad, hoy se usan muchas palabras como escudo, que si lo legitimo, que si los atropellos a los derechos humanos, que si antes no se pod{ia hablar de política, o que si la democracia hace mucho no existe en México. Les tengo una fuerte realidad a esos escritores compatriotas míos y muy respetados mexicanos, la democracía no es posible sin un ágora, y no hay ágora que albergue a todo el pueblo mexicano.

    Las divisiones de las que habla son antiquisimas, el conflicto esta hirviendo en nuestra sangre, por la culpa de la “derrota” que si los españoles, que si los peninsulares, que si los insiurgentes, que si los federalistas, que si los carransistas, villistas, zaatistas, priistas, en fin, quien haga uso de memoria histórica sabrá que el pleito es algo incipiente en la sociedad mexicana que no ha encontrado su identidad, tal parecier que seguimos recorriendo ese laberinto de la soledad y fomentando el refran mas conocido de nuestro mexico “que cada quien se rasque con sus propias uñas” .

    Duele ver que quienes hoy abogan por los derechos humanos de libertad de expresión crean que sólo bajo la excusa de que una ley no les gusta y que por ello la consideren injusta, la desobedezcan pisoteando los derechos de quienes si la consideramos justa, duele ver cómo al menor comentario en contra de las opiniones de alguien se cambia una postura intelectual a una completamente visceral e irracional en donde sólo el insulto, la reacción vienen a responder los comentarios sin tocar un poco la mesura.

    Hoy en día han hecho historia aquellos que participaron en los movimientos verdaderamente ciudadanos, hoy han sido movidos como peones en un tablero conformado desde hace mucho, planificado desde hace más, han pasado a la historia y tristemente creen ser originales, individuos que piensan por sí mismos y que las ideas parecieran verdaderamnte nuevas, sólo por tener formas diferentes de protestar como las redes sociales.

    Siempre hay personas a gusto y a disgusto, somos el cancer del mundo, pues no hay sistema político que pueda verdaderamente organizar a la humanidad, es triste ver, que los razonables intenten cambiar al mundo, mientras los animales y los que somos más básicos que hasta nos llegan a considerar los hombres civilizados como “salvajes” intentamos buscar un equilibrio con la naturaleza y evolucionar en conjunto en un principio de comunidad, no por ello necesariamente iguales, comprendiendo que cada quien tiene capacidades y habilidades diferentes,

    La falta de conocimiento de esta diferenciación fisiológica y mental es lo que ha propiciado tantos conflictos, por más que le expliquemos a un epsilon los secretos de dirigir, como un alfa, éste jamás lo será, y eso no es malo, sólo es una realidad, por ello es el alfa el que debería dirigir, por el bien de la manada en general a pesar de que para hacerse respetar deba ejercer el uso de la fuerza, así pues la creación del derecho es la aplicación de esta fuerza de manera legal. Por ello, debemos difundir el conocimiento, para que cada vez más personas estn conscientes del lugar importantisimo que juegan, y que el hecho de no contar con un título universitario los hace menos importantes y útiles a la sociedad.

    Por lo anterior expreso que las únicas medidas en las que los fraudes se evitarán es con el voto NO SECRETO, digitalizado dactilarmente, la legalización de toda forma de producción, y la inclusión a cada individuo a la economía nacional, la reducción de los salarios políticos para pasar a ser meramente simbólicos, pero hasta que los políticos no voten a favor de lo aqui vertido este México no cambiará, y para tener políticos diferentes deberá participar más gente dentro de la política legal, no así solo en la comodidad de su hogar.

    JC Mtz.



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