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Libros. The Casual Vacancy (Rowling, 2012).

septiembre 2, 2013

Por: Enrique Lores    Lores

No puedo negarlo, yo pensé que después de “Harry Potter”, J. K. Rowling nunca más escribiría. En mi mente, la señora se iba a tirar en un diván a descansar por el resto de su vida, gozando de su fortuna y haciendo las obras de caridad que tanto le gustan. Si volvía a escribir, era mi postura, serían más historias de Potter o relatos asociados con el mundo de Hogwartz. Luego de publicar el último volumen del joven mago, publicó “Los Cuentos de Beedle el Bardo”, una colección de cuentos que resultan harto importantes en el mundo mágico. Para mí, esa publicación era evidencia de que Rowling jamás podría escapar de Harry Potter. Sin embargo, publicó el año pasado una novela para adultos que se vendió como pan caliente y está lista para convertirse en una serie de televisión en Inglaterra.  ¿Qué tal está su primer intento literario fuera del mundo de las lechuzas y las escobas voladoras?

Vacante - Portada

Primero contemos un poco de la historia. Rowling nos presenta un pequeño pueblo inglés llamado Pagford, existente sólo en el mundo de la novela pero buen representante de cualquier pueblo inglés de nuestros días, un idílico lugar para vivir, con su plaza, sus montes y sus calles mayormente vacías. Es un pueblo perfecto en donde todos los habitantes se conocen entre sí, en donde la iglesia es corona central y en donde los habitantes luchan desesperadamente por ocultar, ante todos, la realidad que esconden sus corazones. “Pueblo chico, infierno grande” se dice en México y Rowling demuestra que esta experiencia también se vive en la isla británica.

El conflicto comienza desde el primer capítulo. Barry Fairbrother, miembro del concejo parroquial del pueblo, muere de manera sorpresiva apenas a los cuarenta y tantos años. Para muchos habitantes del pueblo su fallecimiento es un golpe duro, una tragedia. Para otros, es un regalo del destino, una maravilla. ¿Cuál es la diferencia entre unos y otros? Para responder tengo que hablar un poco de cómo funciona el gobierno de pequeños pueblos ingleses, algo que no es común en latinoamérica y a lo que el lector de Rowling se tiene que adecuar.

En Pagford gobierna un “concejo parroquial”, un grupo de casi veinte habitantes del pueblo que se reúnen para discutir y votar sobre los asuntos de su comunidad. Aunque los puestos más importantes del consejo se eligen por votación popular, los concejales no son políticos, sino miembros civiles de su comunidad. Algunos son profesores, otros son comerciantes y algunos otros ancianos retirados. Antes de su muerte, Barry era de los concejales más importantes e influyentes del concejo, y mantenía una postura fuerte contra las posturas de sus contrincantes dentro del organismo,

Al morir Barry, sus contrincantes en el concejo encuentran una maravillosa oportunidad para reemplazar al fallecido con un miembro del concejo que se adecue a sus propios puntos de vista, poniendo fin, de una vez por todas, a las posturas sociales que Fairbrother y sus aliados querían imponer en el pueblo. Y aquí Rowling comienza con una crítica social dura y directa. Barry y sus compañeros quieren que Pagford siga administrando una pequeña ciudad vecina llena de casas de interés social, vándalos, drogadictos, y gente sin recursos. Sus contrincantes quieren que Pagford se independice de esa ciudad para siempre. Barry quiere mantener abierta una clínica para drogodependientes en las afueras del pueblo, pues ayuda a muchos a dejar las adicciones. Sus contrarios quieren cerrarlas, pues los drogadictos y viciosos no dejan sus malos hábitos y la clínica es un avispero de maleantes.

Vacante - Pueblo

¿Suena complejo? En realidad no lo es. Rowling se pasa un par de capítulos explicando el conflicto básico que acabo de resumir para después dejar que los personajes tomen el escenario. “A Casual Vacancy” es una novela en la que parece que los personajes luchan entre sí por la influencia popular, por el poder y por ese deseado puesto en el concejo. Pero, en realidad, la lucha de cada personaje es consigo mismo. Todos los protagonistas resultan personas profundamente lastimadas que intentan salir adelante día a día luchando contra aquello que amenaza con destruir sus corazones. Y digo “aquello” porque los personajes son muy humanos y no a todos los amenaza el mismo monstruo. Algunos de ellos temen a la muerte, siempre oculta tras las sombras, mientras que otros sufren por ser el objeto de los chismes malintencionados del resto de los pueblerinos.

Quizá ahora suene más interesante. Pues sí y no. Déjenme explicarme. Por un lado sí… es muy interesante. Rowling le da la espalda a sus textos previos en donde los personajes, aunque bien construidos, pertenecían todavía a un mundo de fantasía, con adolescentes valientes y siempre entregados, adultos honorables que nunca daban la espalda a su obligación. En este nuevo libro, todos los personajes están llenos de miedos que destruyen día a día su existencia. Y, a diferencia de la saga de “Harry Potter” éstas son personas comunes y corrientes, tan comunes y corrientes como cualquiera que esté sentado a nuestro lado en este mismo momento, mientras yo escribo y ustedes leen.

En “A Casual Vacancy” los adolescentes no son seres hermosos, valientes y entregados. Son seres cuya vida está siendo burlada por las problemáticas de su edad, son chicos con cicatrices emocionales que luchan cada momento por construir su personalidad y huir de la influencia de adultos que, a su ver, son unos desgraciados. Los chicos sufren del rechazo de sus compañeras, excitación sexual que no pueden expresar, cutis lleno de acné, inseguridades sobre su físico, experimentación con su cuerpo y el cuerpo del sexo opuesto, incapacidad para manejar el alcohol y sentimientos de mayor valía por fumar tabaco o hachís. Hay adolescentes que son peor que niños y adolescentes que tienen que sufrir por verse en la necesidad de convertirse en adultos para la niñez psicológica de sus padres.

Y los adultos no salen mejor librados. Inseguridades, relaciones fallidas, el peso de un cuerpo maltratado por los años, por las enfermedades y por el sobrepeso hacen que el espejo se convierta en un enemigo complicado. Hay adultos que no ven la vida con esperanza, ni la suya ni la de los demás. Hay otros que viven por los otros, que quieren sacar de la desesperanza a cualquiera que su brazo alcance. La novela nos habla de verdades crueles de desamor, de falta de atención, de amores no correspondidos y de la sexualidad llena de costumbre y aburrimiento que deviene a cualquier matrimonio con el paso de los años. Los habitantes de Pagford hacen como que luchan por hallar la felicidad cuando que, en realidad, no mueven un dedo para cambiar su vida, sino que se insertan constantemente en un laberinto de chismes en donde quien “gana” es el que encuentra más fallos en el prójimo, para distraerse así de las propias pesadillas.

J. K. Rowling, la autora
Hace algunos párrafos, ante la pregunta de si estaba interesante, dije “sí y no”. El no es debido a lo siguiente: si bien Rowling logra darle a su historia un desarrollo completamente humano, dejando atrás por completo cualquier sesgo de fantasía o idealización, también cae en problemas sociales que ya han sido tratado hasta el cansancio en otras historias y que, por lo mismo, se han convertido en clichés de este tipo de historias. Por ejemplo, el adolescente con acné en la cara que es tímido, rechazado por todas las chicas que le gustan, siempre acomplejado por su horrible cutis. Ya lo hemos visto, muchísimas veces. Cuando una adolescente de familia hindú toma en secreto una navaja para poderse hacer cortadas y tranquilizarse con la sangre que brota… ¡ya lo hemos visto mil veces! Lo mismo pasa con el bully del colegio, un personaje al que conocemos de memoria, un adolescente autosuficiente que fuma, tiene sexo y humilla a sus padres y a sus compañeros con frases violentas bien colocadas. ¡Ya lo hemos visto! Pareciera que a Rowling no se le ocurrieron conflictos adolescentes nuevos y echó mano de algunos que son demasiado comunes.

Quizá ustedes podrían quejarse, decirme que justamente porque son comunes ella los usó, exactamente debido a su presencia en nuestro día a día. Pero no subraya nada, una historia más sobre este tipo de problemáticas adolescentes ya no añade, sino que cansa. Como las películas del holocausto. Las primeras impactaron y llevaron al público a las lágrimas. Ahora, nadie quiere ver películas del holocausto, la gente está cansada de ver tantas veces la misma historia.

Eso con los adolescentes. En el caso de los adultos creo que la autora hace un mejor trabajo. Nos entrega conflictos que palidecen junto a aquellos con que nos emocionó con sus páginas del niño mago, pero que son mucho más atinados en el análisis de la vida y de la realidad humana. Quizá nos parezca poca cosa que luego de los conflictos internacionales y el peligro de muerte que Voldemort representaba para los protagonistas de Harry Potter, Rowling nos hable de adultos que temen a los chismes, a la vejez, a senos que caen ante el peso de la edad, a obsesiones neuróticas que no guardan en sí mismas ningún peligro, o a perder el deseo sexual por una pareja mientras se desea con fervor el cuerpo de otra. Pero, en realidad, ese es el sufrir del día a día, esas son las causantes de la tristeza humana, de la depresión, del suicidio.

Vacante - Muchos

Lo peor es que todos viven en un pueblo de dos por dos, bajo la impresión de que su misión del día a día es dejar de lado la autenticidad en favor del deber y de tener la vida perfecta que los demás piensan. Tenemos, pues, a un puñado de personajes que no pueden ser felices porque se supone que deben parecer serlo frente a los demás. Cada uno de los hombres y mujeres del pueblo trae puesta constantemente una careta, una máscara plástica sonriente que pretende esconder las lágrimas o la mueca de asco que viven realmente en esos rostros. El problema es que los hechos de la novela, poco a poco, van haciendo que las máscaras se caigan. Unos a otros pueden verse por quien en realidad son y, peor, los personajes pueden verse a sí mismos como en realidad son, algo mucho más temible que perder su máscara frente a los demás.

No puedo dejar de decir que el final de la novela es increíble. Mis manos volvían a las páginas aún cuando otras obligaciones me exigían mayor atención. No podía dejar de pensar en los hechos que se estaban sucediendo y me urgía volver sobre las letras de Rowling para terminar con un desenlace que es cruel pero que, para el lector atento, se veía venir desde las primeras páginas de la historia. No es una historia optimista, no es una historia que crea en la capacidad humana para el cambio y la mejora, no es una historia que nos dé esperanza. Pero tampoco es un libro juicioso y moralista que señala y etiqueta. Me parece que es, simplemente, la presentación de la realidad humana en un pequeño pueblo conservador y una frustrada afirmación de hasta dónde pueden destruir la vida los deseos idealizados de los seres humanos sobre sí mismos y sobre los demás.

Y, por más que me gustó el clímax, no puedo dejar de decir que deja sueltos algunos cabos en los que la autora insistió mucho durante toda la novela. En ocasiones está duro y duro con algo que, al final, no resuelve. O quizá resuleve, pero no lo hace de una manera clara. Ese final pudo tener un poco más de detalle y, sin embargo, pareciera que Rowling se vio forzada a terminar la novela con prisa, como si al llegar a su recta final el editor la hubiera urgido a terminar en menos de veinte páginas. Hay cosas que me hubiera gustado leer, círculos que debió cerrar y que, empero, terminan muy abiertos.

¿Creo que es una buena novela? Me parece que es una novela entretenida, nada más. No es, como lo fue Potter, un fenómeno en ningún sentido. No se siente que Rowling ame a los personajes. Algunos de ellos son clichés ingleses que hemos visto doscientas veces en otras historias que llegan a nosotros desde la isla británica. Algunos son incluso clichés que hemos visto infinidad de veces en historias de cualquier parte del mundo, como el agresivo hombre golpeador o la vieja chismosa que es incapaz de ver la viga en el propio ojo. Creo, finalmente, que se ha vendido como pan caliente no necesariamente por la historia que nos cuenta, sino por quién la cuenta. Si la misma novela, palabra por palabra, no hubiera llegado a nosotros de la misma pluma que escribió “Harry Potter”, quizá hubiera sido una novela más. Intensa. Realista. Pero nada más.

Vacante - Nueva Portada

Si quieren saber mi opinión final, “A Casual Vacancy” me entretuvo y el final me tuvo a la orilla del asiento, pero nada más. Creo que es, sin duda, un libro más; sin personajes maravillosos que se queden en nuestra memoria, sin una implicación fuerte por parte del lector con los personajes o las situaciones; sin escenas que nos muevan al temblor o a las lágrimas. Me parece que Rowling fue, durante Harry Potter, una autora más enamorada de su historia, más entregada, aquí no vemos que ella tenga un vínculo cercano con sus personajes… y eso lastima el desarrollo de la historia.

¿La recomiendo? Depende. Si eres fan de “Harry Potter” no encontrarás en esta historia absolutamente nada que se asocie con aquella, así que ni lo intentes. Si te gustan las historias sobre conflictos comunes de gente común, entonces probablemente esta novela te guste mucho. Pero si te agradan las historias inglesas sobre escándalos y secretos familiares, entonces definitivamente este es el libro que necesitas. Olvida este texto, levántate de la silla y ve a comprar una copia de la novela ahora mismo.

¡Buena suerte!

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