Archive for the ‘Editorial’ Category

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#UberSeQueda y el golpe al turismo cortesía de @manceraMiguelMX

mayo 8, 2015

Por: Carlos Dragonné (@carlosdragonne)

Estimado (¿?) Miguel Ángel Mancera:

Como un viajero constante, me gusta llegar a cualquier ciudad y aventurarme de la manera más profunda posible. Pero siempre necesito esos pequeños resquicios de seguridad y comodidad de algo conocido. Como todos, siempre busco esos logotipos que me ofrecen lo que conozco en casa, que me dan servicio como lo requiero y como estoy acostumbrado a ello. Por eso, cuando pasan más de 10 días y estoy fuera no salgo corriendo a buscar una taquería, pero sí llego a agradecer la esporádica comida en alguna cadena que acá puedo visitar mucho menos de lo que se imaginan o, en otras ocasiones, recurro a alguno de los lugares descubiertos con buen café mexicano y me pido un espresso con ese grano oaxaqueño o chiapaneco que anda dando la vuelta por el mundo y que siempre me regresan en aromas a San Cristóbal de las Casas o a un lugarcito frente al Ex-Convento de Santo Domingo. No le llamaría el síndrome del jamaicon, sino la urgencia de saber que, sin importar dónde esté, siempre estaré seguro.

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Fútbol. Violencia en los estadios de fútbol.

octubre 29, 2014
Por: Alejandro Aguerrebere (@alejou)
Originalmente publicada en Newsweek y republicada aquí con el permiso del autor.

¿Cuándo se concibió la idea  de que asistir a un partido de  balompié se convertiría en un riesgo de seguridad?

Un tema que genera las más airadas reacciones es el relativo a las preocupantes imágenes que se observan en las tribunas de un estadio donde se presenta un juego de fútbol.

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Editorial/Cine. ¿Y las películas que tanto producimos y no estrenamos?

octubre 25, 2014

Twitter: @carlosdragonne

¿Qué pasó con los estrenos nacionales? En las últimas semanas tuvimos una especie de bache en la cartelera cinematográfica en cuanto a películas nacionales que, si bien pudo ser aprovechado por la cinta de Sebastián del Amo, de pronto nos hace preguntarnos sobre lo que está sucediendo en las oficinas de las distribuidoras en nuestro país. Desde el estreno de Cantinflas, nos aventamos unas 4 semanas sin que apareciera nuestro cine en taquilla y, peor aún, regresó con una cinta de esas que uno se pregunta por qué aparecen en la marquesina: La Hija de Moctezuma, que parece regresarnos a la década de los 70 con un cine absurdo, paródico y mal hecho que gira en torno a un personaje estereotipo que tanto nos molesta ahora pero que, tristemente, seguimos consumiendo.

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Jorge Sánchez. “Producimos casi 100 películas al año”. Ajá… ¿y dónde están?

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Editorial. Dos frases que hielan la sangre.

octubre 24, 2014

Twitter: @carlosdragonne

“Nos quitaron tantas cosas que hasta nos quitaron el miedo”, se lee en una de las tantas pancartas que se vieron durante las marchas para exigir justicia por el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Guerrero. Hace mucho tiempo que una frase no me causaba tanto silencio, tanta reflexión y, sobretodo, tanta impotencia de saber que, sin duda, la primera parte de la frase es enteramente cierta. Ya veremos si la segunda es también igual de cierta. Y no es una frase nueva. Se vio en las marchas en Venezuela, se leyó en las bardas pintadas en Colombia cuando la peor crisis social que exigía una lucha frontal contra la guerrilla. Se leyó, incluso, en inglés, árabe y otros idiomas en muchas manifestaciones alrededor del mundo. Pero aquí, hoy, caló profundo al ver la imagen entre los miles de manifestantes que ayer llenaron las calles de la ciudad de México en una de esas movilizaciones sociales que pocas veces se pueden ver y que uno quisiera que menos veces fueran necesarias. Pero además, en estas calles se puede sentir el clamor de dos entes completamente ajenos y distantes que se entremezclan en la vorágine de las consignas, en el barullo de los gritos y, sobretodo, en la brutalidad de las exigencias. Por un lado están los mismos de siempre, exigiendo renuncias, pidiendo cabezas, aventando culpas abstractas a un Estado que ni siquiera comprenden en su remolino de insatisfacciones políticas y no sociales, aquellos que buscan con nostalgia, aunque sin saberlo, el retorno del presidencialismo absolutista que con un sólo dedo señalando culpables, causas y consecuencias podía hacer desaparecer todo o, incluso, podía limpiar hasta la más imbécil de las imágenes burdas de sus fracasos. Ellos, quienes buscan la caída del sistema sin lograr siquiera entender qué hacer en el hipotético caso de lograrlo, empujando al desastre y a la fantasía de una utopía basada en el caos y la anarquía, se mezclan en las marchas y en los gritos entre auténticos grupos a los que hay que ponerles atención.

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Cine. Luis Estrada: El Parásito Hipócrita

octubre 23, 2014

Siempre he tenido un gran problema con Luis Estrada como público. Y lo especifico así porque, la realidad es que estoy convencido de que como realizador es de esos que sabe su arte y que cuando se pone detrás de una cámara, sabe lo que hace. Y digo “realizador” porque me parece que como director sí está estancado en un juego de odios y de contar la misma historia desde hace muchas películas. Pero, aún peor situación, me parece que Luis Estrada se ha convertido en el perfecto ejemplo de la hipocresía, el oportunismo y, además, en la definición de lo que debe ser un parásito en la industria del cine mexicano. Palabras fuertes, lo sé, pero déjeme explicarle un poco el porqué de esto.

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Editorial. Ayotzinapa y la nostalgia del presidencialismo absoluto.

octubre 22, 2014

Por: Carlos Dragonné

La gente grita “Fue el Estado”, “EPN traelos de vuelta” (en inglés, cosa que no termino de entender fuera de las redes sociales), “Presidente Asesino”, y otras echadas de culpa directo a una figura presidencial que, más que jefe del ejecutivo, se ha convertido en el objetivo de los odios sociales de años y años sin curar, sanar o corregir. Sin embargo, es un hecho que la culpa está mal repartida y que, de nuevo, la desinformación y la falta de verdadera participación ciudadana (con todo lo que esto significa como la búsqueda de la información, la comparación de posturas políticas y sociales, la renuncia a seguir pensando en abstracto cuando se trata de la protesta, por ejemplo, entre muchas otras responsabilidades que conlleva la participación) están haciendo mella en el ánimo social, ayudada y aumentada por un claro lineamiento de la oposición radical que cree, de nuevo en el abstracto, que ser oposición es ser simplemente decir no y actuar de esa forma ante cualquier cosa que el sistema, por ser sistema, requiere de ser vapuleado.

La muerte (o desaparición, para quienes quieren seguir en la falsa esperanza de que los encuentren con vida) de los 43 normalistas de Ayotzinapa tiene una causa que comienza en el espejo de todos aquellos que forman parte de la institución ciudadana. Porque es ésta última la institución que está más podrida de todas las que conforman el Estado mexicano. Hace varios años, cuando AMLO mandó al diablo las instituciones, alguien debió advertirle que la ciudadana ya estaba instalada ahí desde hace mucho tiempo. Y es que este crimen que nos habla de la barbarie en la que se encuentra el país en su núcleo social tiene culpables específicos, con nombre y apellido, pero también cómplices en la sociedad queha permitido el crecimiento de la permisibilidad de los crímenes del día a día, en el valemadrismo de una ciudadanía que deja crecer los, ahora tan de moda llamados ‘cánceres sociales’ ante su indiferencia e, incluso, su participación directa o indirecta. Vaya, los 43 muertos (o, insisto, desaparecidos, para no tocar sensibilidades esperanzadoras), son la consecuencia de un país que ha crecido bajo la máxime de ‘hágase su voluntad en las mulas de mi compadre’.

Gritar y señalar con el dedo a una figura presidencial como el absoluto causante de lo sucedido es, irónicamente, prueba absoluta e infalible de que ese sistema presidencialista que tanto critican y que tanto han chillado por los rincones quienes conocemos de siempre, vive gracias a ellos mismos. Otorgarle al presidente de la República esa figura omnipotente y absoluta de destruir al país, salvarlo o dejarlo en la ruina (según sean sus afiliaciones políticas) es prueba de que es la sociedad misma la que añora, necesita y ruega por la existencia del poder absoluto de un sistema que, les guste o no aceptar, hace muchos años desapareció de nuestra realidad nacional. Y es, además, minimizar, incluso aniquilar, los mismos movimientos, organizaciones, partidos, figuras y líderes que ellos mismos creen como la verdad que habríamos de estar persiguiendo y el camino que nos lleve a la salvación a través, insisto en la ironía, de una sola persona o una sola institución.

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Una respuesta a @Leon_Krauze no solicitada.

junio 5, 2014

Por: Carlos Dragonné (@carlosdragonne)

Ayer leí a León Krauze preguntándose “¿por qué está siempre enojado David Penchyna?” y el link al que hacía referencia era una declaración del Pdte. de la Comisión de Energía del Senado de la República donde decía que era un “debate de idiotas” el tema de las reformas agendadas en fechas mundialistas. La pregunta que quiero hacerle es, ¿En serio no estaría enojado usted?

"Un debate de idiotas" dice Penchyna que traen en el PRD para parar las reformas por el Mundial.

“Un debate de idiotas” dice Penchyna que traen en el PRD para parar las reformas por el Mundial.

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